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Mi hermana novicia y mi tía monja
Fecha: 11/10/2025, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
... hermosísima y sus nuevos pantalones no podían esconder el precioso culo de la muchacha. Y en la mano llevaba un par de bolsas en la que debía de llevar el segundo conjunto que dijo Pamela. Tras pagar, salimos de la tienda y yo haciéndome el despistado dije que me había dejado la tarjeta y volví a entrar, para decir a las dos empleadas que en un rato estaría allí de nuevo y que además de las prendas que a ellas les hubiesen gustado, como sabían su talla, que metieran también varios camisones trasparentes que había visto en la zona de la ropa íntima. Cuando salí estaban hablando Eva y Salome en tono confidencial, y en el momento que me vieron callaron y me preguntaron que íbamos a hacer, y las lleve a un restaurante italiano donde comimos bastante bien e incluso conseguí que tomasen una copa de vino cada una. Terminando de comer les dije: -Entiendo que Eva no haya querido comprarse nada, pues supongo que creerá que peca si lo hace, y acepto su decisión, pero ahora me gustaría que fueseis a una peluquería que he visto y que os arreglen ese pelo que parece cortado de mala manera, y de paso que os arreglen las manos. -No es que crea que es pecado, es que no tengo claro que hacer en el futuro. – dijo Eva – Salome ya ha decidido y es lógico que se haya comprado ropa, y supongo que incluso tendrá que comprarse más ya que no va a volver al convento. Pero yo tengo que pensarlo y si me decido ya vendremos a buscar un par de cosas que me he probado y me han gustado, incluso ...
... unas sandalias que son preciosas. Y en cuanto a nuestros pelos, es que nosotras mismas nos lo cortamos, y ahí sí que no me importa complacerte porque es verdad que no nos vendrá mal un buen peinado y un buen repaso a las manos y las uñas. Como ya había visto la peluquería, allí las deje tras ver desde la puerta como la peluquera que cogió a Eva, tras la primera impresión de que fuese una monja a arreglarse el pelo, entablo con ella una amena conversación, momento que aproveche para volver a la tienda de ropa femenina y llevarme todas aquellas prendas que Pamela me dijo que les habían gustado a Eva y Salome, entre las que se encontraban las sandalias que me había comentado mi tía que le gustaban. Pague y Sofía, que al parecer era también la dueña del negocio, me entrego una tarjeta y me dijo que allí estaban, tanto ella como Pamela, para lo que les pidiese y creo que se refería a todo lo que las pidiese, por lo que las prometí que volveríamos a vernos en breve. Llevé todas las bolsas al coche y las deje en el maletero para que ni mi hermana ni mi tía las vieran, y me di una vuelta por los pasillos del enorme edificio haciendo tiempo a que terminasen en la peluquería. De pronto pasé por delante de una tienda de telefonía que era donde yo tenía contratado mi móvil y sin pensármelo dos veces entre y tras formalizar un nuevo contrato con dos números más, procedí a comprar dos móviles nuevos en los que insertaron las dos tarjetas de los nuevos números, y en los que añadí en su ...