1. El sueño húmedo (22)


    Fecha: 15/10/2025, Categorías: Incesto Autor: tauro47, Fuente: TodoRelatos

    ... obra. Irene me prometió que volveríamos a vernos, a mí se me hizo un nudo en la garganta porque aquella mujer era ideal en todo.
    
    Cuando tomé el taxi que me llevó a casa todo me parecía extraño, no había avisado a mis hijas para darles una sorpresa, y cuando volvieron a casa ya estaba duchado y vestido cómodamente, había preparado la cena y puesto la mesa, ellas me abrazaron, habían quedado para tomar algo juntas, sospecho que en compañía de algunos chicos, las dos me estrecharon efusivamente, de pronto reconocí aquellos abrazos, aquella redondez de las cinturas juveniles, aquellas tetas pequeñas pero cálidas y tiernas, ellas me premiaron con estrecharse a mí, demostrándome que añoraban mi tacto, mi calor y mis caricias.
    
    Después de cenar me sentí otra vez en mi casa de verdad, ya hacía muchos días faltando a aquellas conversaciones entrañable, llenas de sensaciones cariñosas, al sentarnos en el sofá las dos quisieron que les contara todo lo que había vivido con todo lujo de detalle, Ali y Toñi, sabían que no les iba a contar todo, pero se imaginaron que había estado muy bien acompañado y cuidado, aunque respetaban mi intimidad al máximo.
    
    Mis hijas me conocían como si me hubieran parido y pronto se acercaron a mí con la “confianza” acostumbrada, sus manos me demostraron que les gustaba acariciarme, sentirme cerca de ellas y aun sabiendo que mi polla era súper sensible a sus atenciones, siguieron. Al principio no le hicieron caso, pero en el momento que el pantalón ...
    ... presentaba un bulto exagerado Ali, la más atrevida y sincera, bajó la cremallera y permitió que saliera el glande al exterior, su hermana Toñi fue la que terminó de liberarla, bajó con suma delicadeza el prepucio y rodeo el anillo tirando de él hasta que estuvo fuera. Entre las dos, una aflojando el cinturón y la otra soltando el botón de la cinturilla, permitieron que los huevos acompañaran a la verga, que ya suelta y dura esperaba que la primera, sin distinción le diera la bienvenida.
    
    Toñi lamió el tronco bajando a los huevos rodeando todo el conjunto, mientras que Ali se concentraba en el capullo, primero con tiernos besos, hasta aspirarlo por completo. Yo, mirando al techo con las piernas estiradas lejos de mí, aguanté las muestras de cariño hasta que exploté teniendo una mano en cada culo de las chicas, con apenas mover los dedos mantenía la tensión sintiendo las palpitaciones de sus esfínteres.
    
    Las chicas sabían manejarme la polla y aguantaron con ella entre sus labios hasta que ellas mismas sintieron que mis dedos las tenían al 100% y se sacudieron al mismo tiempo, llenándome las manos de sus jugos.
    
    Al terminar los espasmos los tres quedamos abrazados, sin apenas movernos, solamente se nos oía los corazones como timbales, el olor de las cabelleras de mis hijas me llenaban los pulmones mezclado con el de mi leche que se le salía por los labios de Ali y las mejillas de Toñi.
    
    Aquella noche tardamos en irnos a la cama, ninguno de los tres prefirió moverse, allí ...
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