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El sueño húmedo (22)
Fecha: 15/10/2025, Categorías: Incesto Autor: tauro47, Fuente: TodoRelatos
... menos mal que Irene acudió en su ayuda e imitó a Cuca, era curioso, ver a las dos féminas comiéndonos las polla con el cutis tan blanco, cuando solamente hacia unas hora antes eran morenos, casi como el chocolate. Irene y Cuca pronto nos hicieron olvidar a las portuguesas, parecía que hubieran estado espiándonos en Portugal, porque hicieron casi lo mismo, pero todavía con más intensidad. Yo me corrí pronto, la visión de la cabeza de Cuca, de su forma de mirarme con la boca llena, las tetas bailando un poco más abajo y los muslos separados para mantener el equilibrio, ayudaban para ponerme otra vez como un burro. Cuando me corrí no le avisé, pero no hizo falta porque las contracciones del capullo se lo anunciaron, aunque no me salió leche apenas. Cuca levantó la mirada sonriendo, nos había descubierto, no sabía con quien, pero adivinó enseguida que habíamos estado follando los dos, eso le confirmó que el problema con su marido no estaba en ella, sino que era él, que cuando llagaba a casa ya había perdido la “fuerza”, así que se envalentonó y quiso demostrar que ella era tan mujer, tan ardiente como la mejor y… lo pagué yo. Aunque ya me había corrido y la polla blanda se le salía de la boca, metió la mano por debajo y me apretó los huevos con la presión justa, luego sus dedos se escurrieron entre mis nalgas hasta descubrir mi ojo negro, uno o quizá dos se perdieron en él, me volvió a mirar contenta porque la polla estaba resucitando, así que pasó la lengua a lo ...
... largo y ancho de ella, cuando la tuvo medianamente dura me fue empujando para que me tumbara en el sofá, y después de unos cuantos besos rehabilitadores se sentó sobre mí. Le fue difícil mantener mi polla vertical, porque el capullo doblaba el cuello cuando intentaba metérselo en el coño, así que se dio la vuelta y me enseñó su culo fruncido, hizo unas contracciones demostrando que aquel agujero me deseaba y apoyó mi capullo en él, con la otra mano acarició los huevos y se fue sentando hasta que la cabeza despareció, el resto fue pan comido, pues con unos movimiento basculantes de cadera se lo fue metiendo hasta el fondo. Moncho no iba mejor, al parecer las dos habían acordado algo antes, así que los dos estábamos condenados, parecían un espejo, lo que ideaba una la otra la copiaba, nosotros solo nos preocupábamos en mantener las pollas con la mejor dureza posible, para no descubrirnos… ¡qué ilusos! Cuando sacaron dos consoladores en forma de polla temimos lo peor, creímos que eran para nosotros, posiblemente querían que probáramos de nuestra medicina, pero pronto se metieron las dos vergas de silicona en los coños y nos dejaron los culos ya dilatados, para que fuéramos nosotros los que tomáramos la iniciativa. No sé de dónde sacaron unos vasos con algún brebaje, supongo que sabían la receta de las mulatas porque al beberlo notamos como algo nos ardía por las venas hasta llegar al capullo, entonces nos transformamos como HULK, nos pusimos rojos y la pollas apuntaron ...