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El sueño húmedo (22)
Fecha: 15/10/2025, Categorías: Incesto Autor: tauro47, Fuente: TodoRelatos
... casi al cielo, era el momento de vengarnos, una dulce venganza, porque sus culos nos recibieron como si nos vieran venir, estaban jugosos como los coños y apenas apuntar nos perdimos en ellos, yo me moví como un poseso, ella lo agradeció y cuando casi me iba a correr lo hizo ella, pareció que era lo que estaba esperando, porque le hizo una señal a Irene que vino a mí y se puso a cuatro, para que le llenara de carne dura, ésta no se había corrido aún, en cambio Cuca quería volverse a correr con Moncho y que él la llenara a ella. Cuando eso pasó Cuca gritó victoriosa, Irene la felicitó pulgar arriba, aunque pronto se estremeció convulsionando de placer, la visión de la otra pareja corriéndose le afectó y lo hizo ella también, y yo por simparía, me descargué con lo poco que tenía. Con esto se sintieron pagadas, y nos llevaron a las habitaciones, no sé qué pasaría en la de ellos, pero nosotros nos tendimos pegados, Irene tuvo compasión y dándome un beso tierno en la frente me dejó dormir. Al día siguiente, en la explicación del plan de las empresas, el local estaba lleno, los amigos de Moncho habían hecho un buen trabajo, en paneles colocados en las paredes se explicaba las ideas, mientras un proyector pasaba diapositivas que mostraban como iba a quedar el paisaje nuevo. Lo que no esperábamos ni Moncho ni yo, fue ver, casi en primera fila, a Fátima y Sofía. Cuca miró a Irene y las dos asintieron, nos miraron las caras de terror de Moncho y mía, sobre todo al verlas ...
... tan guapas y jóvenes, se habían maquillado y vestido tan provocativamente que llamaban la atención de todos los asistentes. A Cuca se le ocurrió invitarlas a subir al estrado, junto a todos nosotros, las colocaron entre ellas haciendo pareja con nosotros, casualmente a Fátima la emparejaron con Moncho y a Lola la pusieron pegada a mí con la excusa de presentar la dos “turistas” portuguesas admiradoras del “pueblo”, aprovechando para invitarles para que se empadronaran allí, las chicas, muy contentas tuvieron que agradecer el “detalle” de la alcaldesa y prometieron venir asiduamente al pueblo. El rumor entre los asistentes se podía captar desde el estrado donde estábamos, pero Cuca sabía que estaba demostrando que ella era la que dominaba el tema y su marido era el culpable de todo. El acto fue un éxito, la gente se entusiasmó, incluso al ver el 2 Cv, aparcado en la puerta del local, lo curioseaban y aplaudían al haberlo visto circular con los nuevos logos de las conserveras. Moncho, muy contento igual que Cuca, me invitaron a quedarme unos días con ellos, incluso Irene insistió guiñándome un ojo, pero yo ya tenía ganas de volver a casa, en mis momentos a solas me acordaba de mis hijas y de mi jefa Sofía. Cuando me acompañaron a la parada del autobús que me llevaría a la ciudad donde tomar el avión hasta mi casa, la gente me saludaba como si fuera el salvador del pueblo, a Moncho le daban palmadas en la espalda y a Cuca la saludaban como si fuera la artífice de la ...