1. El enemigo de mi marido


    Fecha: 18/10/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... de su frente palpitaba, y que al cerrar la boca sus dientes se apretaban. No solo estaba preocupado, sino que parecía furioso. Me pregunté si era porque estaba imaginándose el escenario que había descrito, o si había otra cosa detrás.
    
    —Estás muy tenso —le dije. Llevé mi mano de uñas largas a su entrepierna—. Si un empresario tan grande piensa en regatear, dejalo que lo haga. Eso lo va a hacer quedar como un imbécil. Mientras podamos pagar el préstamo y el sueldo de los empleados, con eso nos basta. Ya pensaremos en tener rentabilidad después de esto. Por ahora, el objetivo es no fundirnos. Un paso a la vez.
    
    Alan suspiró hondo y ahora estaba visiblemente más relajado.
    
    —¿Fueron mis sabias palabras las que te aliviaron? —le pregunté, mientras masajeaba su verga con mayor intensidad, sintiendo cómo se ponía dura.
    
    —Obvio, ¿qué más va a ser?
    
    —Entonces puedo dejar de hacer esto —dije, maliciosamente.
    
    —No. Por favor no pares —dijo él, jadeante.
    
    Mi hombre era sencillamente hermoso. Delgado, rubio (muy rubio), de ojos celestes. Casi parecía un actor de Hollywood. Una de las cosas más difíciles de nuestra relación había sido evitar que alguna de las mujeres que revoloteaban a su alrededor me lo robaran. Él siempre me decía que eso era imposible, que él me amaba. No es que no le creyera, pero un hombre como él tenía muchas opciones de dónde elegir. Si yo le daba la oportunidad, si me descuidaba un momento, nadie me aseguraba que no se acostaría con otra. De hecho, ...
    ... hasta el momento no tenía la certeza de que nunca me hubiera traicionado. Pero tampoco era justo atormentarlo con cosas de las que no tenía pruebas. Ojos que no ven, corazón que no siente. Bueno, mi corazón sí que se estremecía cuando temía una traición. Pero la mayor parte del tiempo estaba bien, pues no había visto nunca nada comprometedor como para encararlo por ello.
    
    Desabroché su cinturón y metí la mano dentro del pantalón, ahora sintiendo el falo desnudo, ya completamente erecto.
    
    —Ahora vas a tener que terminar lo que empezaste —me dijo, jadeante—. Pero no es buena idea llegar a una cena importante con el pantalón lleno de semen. ¿Se te ocurre alguna idea?
    
    La avenida estaba bastante concurrida. Pero no me importaba. Al contrario, eso me excitaba. Era algo parecido a tener sexo en la vía pública, aunque el vehículo nos daba una mínima intimidad. Además, hasta ahora, solo lo estaba pajeando. No podrían vernos desde otro vehículo, salvo que prestaran mucha atención. En cambio, lo que estaba a punto de hacer, sí que podría dejarnos expuestos.
    
    —Pero solo lo voy a hacer cuando estés a punto de correrte —le dije.
    
    Lo pajeé unos minutos más, hasta que yo misma me di cuenta de que su orgasmo estaba a la vuelta de la esquina. Me incliné. El hecho de que mi cabello estuvieran recogido en un rodete ayudaba a que lo hiciera con facilidad. Me metí la verga a la boca. Pensé que el semen iba a brotar instantáneamente, pero tuve que chuparlo un rato hasta que salió disparado ...
«1234...19»