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La Vecina es la Perra de la Fiesta
Fecha: 10/11/2025, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... Romina. Pero rápidamente se sintió infinitamente ridícula. Cristina Suárez no saltaba sobre su marido, claro que no... al concentrarse en él se percató de que era Agustín, el amigo de Martín, quien estaba sentado en ese pequeño sillón que decoraba la habitación de su hijo mayor. El gordito dormitaba, pero se notaba que mantenía su pene bien erecto, porque Cristina no dejaba de moverse encima de él... ella tenía sus ojos blancos de placer, con su cabeza en dirección al techo, esas enormes tetas se bamboleaban al son de la follada y esa piel brillaba. “Sudor... está toda sudada...” se dijo Romina. En Cristina Suárez, profesora de matemáticas y prima de su marido, había desaparecido ese bonito peinado y ahora su cabello rubio cobrizo algo ondulado lucía suelto. De pronto se detuvo de golpe y Romina se tensó, sintiendo un ligero escalofrío. La gordibuena miró a Agustín, le palmeó con cuidado esa mejilla y este abrió un poco los ojos. Se estaba muriendo de sueño, pero Cristina necesitaba de su atención. -Me la voy a meter por el culo... -¿D-D-De n-nuevo? -El gordito soltó un sonoro bostezo. -Si, la necesito... “¡Que gorda la tiene!” exclamó Romina, para sus adentros, tragando saliva al ver el pene de su gordito vecino. Ella se incorporó un poco, llevó su mano hacia atrás, tomó ese pene y lentamente comenzó a introducírselo en su orificio anal. Ella abrió mucho la boca, soltando un aullido inaudible de placer y luego, luego se dejó caer, enterrándose ese ...
... tallo en su ano. Se afirmó en el respaldo de ese pequeño sillón y comenzó a cabalgar sobre el gordito, quien soltó un suspiro de placer y sus ojos volvieron a entrecerrarse por el sueño. Romina seguía muy concentrada en ese pene, que no era largo como el de Martín, pero si muy grueso... no podía creer lo grueso que era. Debió tragar saliva, nuevamente. -¡Ay! -Exclamó por lo bajo. Al subir la mirada se encontró con los ojos brillosos y divertidos de Cristina, quien se llevó su dedo índice a la boca para que hiciera silencio. Siguió cabalgando y, como si la presencia de Romina le diera combustible, comenzó a cabalgar con mayor intensidad con la dueña de casa sin poder despegar los ojos de ahí. Comenzó a negar con la cabeza rápidamente cuando Cristina le hizo un gesto... ¡la estaba invitando! Siguió haciéndolo hasta que Romina, a tropezones, se alejó y cerró la puerta. “No puede ser... ¡tiene pareja!” se dijo Romina, posando su mano en su frente. “Y tú estás casada” le respondió una vocecilla en su interior. Pero esa vocecilla tenía razón, estaba casada. Entonces, ¿dónde estaba su marido? ¿dónde estaba esa puta que oficiaba como su secretaria? Pasada la sorpresa de ver a la prima de su marido siendo enculada por su gordito vecino, avanzó un par de pasos, pero debió detenerse. Su corazón latía con mucha fuerza y sus grandes tetas subían y bajaban; notó con cierto horror como los pezones se marcaban bajo ese vestido negro que no era demasiado grueso. Culpó a la ...