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La Vecina es la Perra de la Fiesta
Fecha: 10/11/2025, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... por medio casi. Entonces, no necesita más. No me molesta demasiado y yo no lo molesto a él. -A ratos me cuesta descifrar si Felipe es demasiado bueno o demasiado tonto. -Un poco de eso, un poco de lo otro... pero es un buen papá para mi hijo. -Yo no tengo ni eso. Ambas se miraron, se sonrieron, suspiraron y se relajaron sobre esas sillas por unos instantes, justo para ver como el sol ya salía sobre el valle central de Santiago. Ambas incluso sintieron una especie de tufillo de sexo y alcohol que emanaba de esa casa... quizás, el sexo lo hayan puesto ellas y el alcohol el resto. De pronto, ambas sintieron ligeras contracciones en su cuerpo que lograron disimular, una recordaba las embestidas de Martín y la otra los saltos que dio sobre Agustín. Esbozaron sonrisas, satisfechas. Muy satisfechas. -Necesito darme un baño... -Ocupa el de la habitación de mi hijo, no quiero ni saber cómo quedó el de mi pieza. Cristina asintió, agradecida, notando ciertos dolores y temblores en el cuerpo dando por hecho que la noche que se la pasó saltando sobre ese gordo pene la tendría adolorida un par de días. Romina la miró alejándose, suspiró y tomó su teléfono. Buscó el contacto que necesitaba y llamó. -Buenos días, ratita... disculpa por llamarte tan temprano... ¿no dormiste nada? Esas tres horas de sueño diarias te van a terminar pasando la cuenta, ratita... no, nada importante, solo necesito pedirte información... información, claro, eres la indicada para ...
... ayudarme... nada demasiado importante o intrusivo y, por eso mismo, necesito que esto quede entre ambas, no quiero que se enteren en la firma... no, no te preocupes, solo necesito información sobre el condominio en el que vivo... -Se hizo un silencio, Romina escuchaba los tecleos que daba esa mujer al otro lado del teléfono y frunció el ceño- ...¿cómo sabes que es ese? Como sea, en ese vivo... así es... mmm, algo así... contratos, valores... todo eso... y, en especial, necesito saber sobre los cuervos que merodean este lugar... ¿puedes o no? Solo eso necesito saber, si puedes... ¡genial!... no pasa nada, claro que puedo esperar... lo sé, conozco los valores... ¿te deposito? Oh... eres insaciable, ratita, está bien... claro... gracias, ratita. *** Martín Serra sintió que debía afirmar a su amigo Agustín, quien de hecho había sido el que lo había despertado y levantado de esa pequeña bodega alargada. Pero su alto y gordo amigo parecía que se venía abajo con cada paso que daba y debió acompañarlo hasta la entrada de su casa. -¿Estás bien? -Siento que mis piernas se desvanecen y... -Le soltó Agustín- ...y tiemblan, tiemblan mucho. Martín chistó de dolor al sentir una fuerte un punzada en su cabeza debido a un rayo de sol que golpeó su rostro. No entendía esa resaca, apenas había bebido, debieron ser unas dos latas de cerveza y nada más. Algo le balbuceó Agustín, pero cuando quiso entenderle algo, este ya había atravesado la puerta de su casa. Se quedó ahí unos instantes ...