1. Abuse a mi roomie. Gay


    Fecha: 28/11/2025, Categorías: Dominación / BDSM Fetichismo Gays Autor: C-MAN.GE, Fuente: SexoSinTabues30

    ... ahí, escondido en la penumbra, con la respiración entrecortada, sintiendo una mezcla de celos, deseo y algo que no podía nombrar. Mi cuerpo reaccionó, traicionándome, y aunque sabía que estaba mal, que era un pinche enfermo por espiarlos, no podía parar. Era como si el dolor de saber que él la amaba a ella, que nunca me iba a mirar como la miraba a ella, me encendiera aún más.
    
    De repente, Emiliano giró la cabeza, y por un segundo, juro que sus ojos se cruzaron con los míos. No estoy seguro si me vio, pero mi corazón se detuvo. Me metí rápido a mi cuarto, cerrando la puerta sin hacer ruido, y me tiré en la cama, con el pecho apretado y la cabeza dando vueltas. Los gemidos seguían, más fuertes, más desesperados, hasta que escuché el grito final de ella y el rugido de él, y luego, silencio.
    
    Me quedé ahí, mirando el techo, con el cuerpo temblando y los celos carcomiéndome. Sabía que él nunca iba a ser mío, que lo de esa tarde había sido un desliz, un error para él. Pero no podía sacármelo de la cabeza, no podía dejar de quererlo, de desear su olor, su calor, su todo. Y mientras el depa volvía a quedar en silencio, supe que, aunque él lo negara, algo entre nosotros había cambiado para siempre.
    
    A las cinco de la mañana, el pitido de mi alarma me sacó de un sueño inquieto, lleno de imágenes de Emiliano, su cuerpo, su olor, sus gemidos. Me levanté de la cama con el cuerpo pesado, como si no hubiera dormido nada, y la cabeza todavía revuelta por lo que había visto y sentido ...
    ... en la madrugada. El depa estaba en silencio, solo se oía el zumbido leve del ventilador de techo y el murmullo lejano de la ciudad despertando.
    
    Me puse las chanclas y caminé hacia el baño, pero al pasar por la sala, los vi. Ahí estaban Emiliano y su novia, dormidos en el sillón, cubiertos por una sábana terracota que apenas les tapaba. Él la abrazaba por detrás, con un brazo alrededor de su cintura, la cara enterrada en su cuello. Ella parecía cómoda, acurrucada contra su pecho, con una pierna enredada en las de él. Los muslos peludos de Emiliano asomaban bajo la sábana, y el olor a sudor y sexo todavía flotaba en el aire, como un eco de lo que había pasado horas antes. Verlos así, tan juntos, tan… enamorados, me dio un pinchazo en el pecho. Celos, supongo, aunque sabía que no tenía derecho a sentirlos.
    
    Me quedé parado un segundo, mirándolos, incapaz de moverme. Su respiración era lenta, tranquila, y por un momento me imaginé en su lugar, con el cuerpo de Emiliano pegado al mío, sus brazos rodeándome. Pero sacudí la cabeza, tratando de sacarme esa pendejada de la mente. Él había sido claro: esto no se iba a repetir, y lo suyo con ella era real, no como lo nuestro, que para él no era más que un error.
    
    Entré al baño, me metí a la regadera y dejé que el agua fría me golpeara la cara, intentando borrar el calor que todavía sentía en la piel, el recuerdo de su cuerpo, de su olor. Me tallé con jabón, como si pudiera lavar también los pensamientos que me daban vueltas. Pero ...
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