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El círculo. Cap.31. Todo depende de tí
Fecha: 28/11/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... sea? Ella se le quedó viendo. —Ya lo estoy haciendo. Más tarde, en Contreras, fue otra vez al pueblo. La misa política se repitió: carpas, luces, pantallas, sonido. Los líderes de los sindicatos magisteriales la abrazaban. La gente aplaudía como si de eso dependiera el agua potable. Una mujer lloró al tomarle la mano: —Señorita, sálvenos. Esto ya no se aguanta. Y Abril asentía. Apretaba los dientes. No era mentira. No era teatro. Pero había algo… artificial. Un eco. __ Día 3 – Xochimilco. El cierre simbólico. Fue de noche. Cientos de trajineras encendidas con focos cálidos flotaban en círculo, formando una estrella de cinco puntas. En el centro, el escenario de campaña: una plataforma giratoria sobre el agua, iluminada con reflectores móviles. Había drones transmitiendo en vivo. El evento se veía en Facebook, en plazas públicas, en bardas con proyectores de bajo costo. Llegó en helicóptero, como si la campaña fuera guerra. Tal vez lo era. Su nombre se proyectaba sobre el lago. Su voz retumbaba: —No me vendí cuando me lo ofrecieron. No me arrodillé cuando me lo exigieron. No me escondí cuando me amenazaron. Estoy aquí porque ya no le temo a nada. Gritos. “¡Abril, Abril, Abril!” Fue el cierre que los suyos planearon con semanas de obsesión. Cada detalle medido. Una campaña contra el sistema, sí. Pero con el sistema en contra. Y aunque desde fuera parecía victoria inevitable, el miedo estaba sembrado. Ella lo sabía. Lo sabía el War ...
... Room. Debajo de la euforia, la verdad: estaban dos puntos abajo. Serrano no se caía. Al contrario, parecía absorber la crítica, capitalizar el odio. Nadie lo amaba, pero muchos lo temían. Y eso bastaba. __ Esa noche, Abril se quedó sola en el hotel. Afuera, las luces de la ciudad apenas titilaban. El celular vibró: mensaje cifrado. Era de Damián. Solo decía: —No te dejes quebrar. Ya no hay vuelta atrás. Ella no respondió. Se quitó el maquillaje frente al espejo. Tenía ojeras. Tenía cansancio detrás de los pómulos. Y en los ojos, la certeza amarga de quien ha visto demasiado para ser inocente, pero todavía no lo suficiente para ser cínica. Pensó en su madre. En la ginecóloga. En Damián. En Regina. Pensó en su sangre. Pensó en la posibilidad de perder. Y por primera vez, no lloró. Solo se miró a los ojos, con la firmeza de quien ha hecho un pacto con la historia. Y se dijo en voz baja: —Si caigo… que sea con la daga en la mano. __ En algún rincón del país, el círculo ya se cerraba. Tres días antes de la elección, la señal se liberó. No fue un spot común. Fue una pieza coreografiada. Fría. Perfecta. Una obra de propaganda que no hablaba de propuestas ni de futuro, sino de control. Pantalla en negro. Una voz grave —sin rostro— recitó: “Cuando el país ha sido llevado al abismo por la ambición y la división, lo único que resta es el orden.” Y entonces, el rostro de César Serrano. De perfil. Luz cenital. Fondo blanco. Inmóvil. La mirada hacia ...