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El círculo. Cap.31. Todo depende de tí
Fecha: 28/11/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... Nunca se miraron. __ Desde un dron, la imagen era sobrecogedora. Ochenta mil cabezas perfectamente alineadas. El Zócalo dividido por cuadrantes, cada quien en su lugar, cada fila medida con drones de supervisión. No era un mitin. Era una demostración de fuerza. La ciudad estaba muda. No por respeto. Por miedo. El Círculo cerraba su juego. La candidata de la esperanza seguía recorriendo colonias con niños en los hombros, con raspaduras en las manos, con gritos y música. Pero eso ya no importaba. El país estaba viendo otra cosa. Una máquina. Un orden. Un vacío vestido de disciplina. Y en medio de ese silencio, un eco —lejano, como un recuerdo maldito— decía: “El futuro es de quien se atreve a no temerle a la obediencia.” Y nadie gritó. Y nadie lloró. Porque todos sabían que ya era demasiado tarde para elegir otra cosa. __ —¿Y si nos ve alguien? —preguntó Ximena, bajando la voz como si le hablara al miedo. Iban por Calzada Zaragoza, rumbo a un hotel de paso que, según Julio, estaba “lejísimos”. No lo estaba tanto. Pero bastaba con cruzar dos alcaldías para fingir anonimato. —¿Quién? ¿Tu tía la que vende Avon? —rió él, sin soltar el volante—. Ya relájate, morra, todo el mundo coge. Ximena puso cara de fuchi, pero se rió. Era esa risa rara, contenida, como si estuviera atrapada entre la emoción y el terror. —No me da miedo… me da oso —dijo, estirando la palabra, viéndolo de reojo—. Neta qué oso que alguien me vea entrando a un pinche hotel ...
... con espejos y luces rosas. Julio encogió los hombros. Llevaba una sudadera gris, el cabello desordenado por la gorra que había aventado al asiento de atrás. No iba nervioso, pero sí estaba más callado de lo normal. Bajaba el volumen de la música cada vez que se quedaban sin nada que decir. —Nadie te va a ver —dijo al fin—. Además, tú y yo ya lo hablamos, ¿no? Cuando estés lista, a tu ritmo. Y ya estás lista, ¿o no? Ella asintió despacito. Traía un suéter que le robó a su hermana y una falda que jamás usaba porque “parecía señora”. En las piernas sentía el temblor, no de miedo, sino de anticipación. Como si su cuerpo ya supiera lo que iba a pasar y su mente fuera la que se resistía. —No me vayas a dejar toda mensa —bromeó—. Si no sé qué hacer, no te burles. —¿Te burlas tú cuando yo no sé escribir bien en los ensayos de la uni? —Sí. —Entonces igual yo. Me voy a burlar tantito. Rieron. Ella sintió menos tensión. Aunque no lo diría en voz alta, Julio le gustaba desde hacía semanas. Habían salido varias veces: cine, tacos, un concierto de banda indie donde él no se sabía ninguna canción pero brincó igual. Y esa semana, por WhatsApp, ella le escribió sin vueltas: "Quiero que lo hagamos. Pero me da miedo. Me tienes que cuidar." Él respondió con una carita de abrazo y un: "Obvio. Me pongo a rezar antes si quieres." __ Llegaron al hotel casi al anochecer. No era lujoso, pero tampoco barato. De esos que tienen puertas automáticas y jardines ...