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El círculo. Cap.31. Todo depende de tí
Fecha: 28/11/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... falsos con luces led. El nombre decía “Luna de Cristal”, como si alguien de verdad pensara que el amor cabía en una noche. Julio apagó el coche. Bajaron sin prisa. Ella miró al piso todo el tiempo, como si alguien desde un satélite pudiera grabarla. Se acomodó el suéter, la falda, el cabello. Adentro, el recepcionista ni los miró. Julio pidió la habitación. Y entonces Ximena, con la voz más bajita del mundo, murmuró: —¿Con jacuzzi, no? Él la volteó a ver, sorprendido, y se rió bajito. —Eso, chingona. __ La habitación olía a jabón barato y a desinfectante. Había un espejo gigante encima de la cama, un dispensador de condones en la pared, y el jacuzzi en una esquina con luces rojas debajo del agua. Ximena se quedó parada junto a la puerta, como si no supiera por dónde empezar a ser otra. Julio se sentó en la orilla de la cama, la miró con calma. —Ven —le dijo. Ella caminó despacio. Se sentó junto a él. Se miraron. No había música, ni frases profundas. Solo un silencio tan denso que les costaba moverse. —¿Estás nerviosa? —preguntó él. Ella asintió, bajando la mirada. Luego, con una risa casi infantil, dijo: —Siento que se me va a salir el corazón por el culo. Él soltó una carcajada. Y eso los alivió. Se besaron primero despacito. Con labios suaves, cerrados. Como si fueran niños probando helado por primera vez. Después, la intensidad subió sin aviso. Las manos se buscaron, sobre la ropa. Ella acarició su cuello, él le quitó el suéter ...
... con torpeza. Ella se quedó en bra, con los ojos cerrados. —¿Todo bien? —murmuró él. —Ajá. Los besos se volvieron hambre. El cuerpo ya no preguntaba. Tocaban, se reían a ratos, se decían cosas bobas. Se ayudaron a quitarse la ropa. Él la vio entera por primera vez. No dijo nada. Solo la acarició con los ojos. Usaron condón. Ella lo vio ponérselo, temblando un poco, pero no huyó. Se recostaron. Él la guió. Se acomodó encima de ella. Ximena estaba incomoda, no sabía donde mirar. Cuando sintió su cuerpo cerca, su verga entrar a ella soltó un suspiro. Un mini gemido tras este. La penetró. Fue torpe. Fue hermoso. No duró tanto, pero no importó. Ximena apretó los ojos. Respiró como si fuera a romperse. Pero no se rompió. Se abrió. Y al terminar, se quedó mirando el techo, con el corazón retumbando. No lloró. No se rió. Solo pensó: “Ya está. Es mío. Fue mío.” __ Julio fue al baño, silbando una canción que no conocía. Ella, aún desnuda, tomó su celular del buró. No sabía por qué lo hizo. Tal vez por costumbre. Tal vez porque algo en su pecho le dijo que todo placer viene con precio. No tenía clave. O tal vez sí, pero él se la había dado antes, sin pensar. Abrió WhatsApp. Había conversaciones con tres chicas distintas. Una con un “¿Hoy no vas a venir?” Otra con fotos. Selfies. Una en toalla. La última decía: “Extraño coger contigo. Con la otra no fue lo mismo.” Ximena se quedó fría. Sintió que el placer que tenía en la piel se convertía en veneno. ...