1. La mascara escarlata – parte 2


    Fecha: 30/11/2025, Categorías: Fantasías Eróticas Fetichismo Voyerismo Autor: PetterG, Fuente: SexoSinTabues30

    El timbre final sonó, y Clara dejó caer el marcador en su escritorio. Otro día de clases había terminado. Los estudiantes de su curso de literatura salieron en estampida, dejando atrás los pupitres vacíos y olvidados en el aula. Ella suspiró, recogió sus cosas y por fin salió del colegio. Afuera, el sol de la tarde calentaba las calles, y Clara caminaba con su bolso y el cansancio pesándole en los hombros. De pronto, a lo lejos vio su autobús en la parada, estaba punto de salir.
    
    —¡No, no, no! — dijo, y empezó a correr con sus zapatillas golpeando el asfalto y esquivando a un par de peatones en el camino. Hasta que al fin, se acercó y de un salto, subió a la unidad antes de que las puertas se cerraran. Jadeando, pagó el pasaje y se dejó caer en un asiento junto a la ventana, apoyando su frente contra el vidrio frío. Todo, mientras el trayecto y el confort de los asientos parecían arrullarla. Pero no todo era tranquilidad, pues aún en su mente, los recuerdos de aquel acto heroico y vergonzoso en el banco, no la dejaban paz.
    
    Ese día. Ese maldito día. La máscara en su rostro, su ropa desvaneciéndose, el corazón latiéndole en la garganta mientras desarmaba a los ladrones. ¿Había sido puro instinto? Quizá confió demasiado en la máscara y sus habilidades. Pero eso no era todo, aun el peso de todas esas miradas recorriendo su piel desnuda, la atormentaban. ¿Cómo fui capaz de eso aquel día?, pensó con las mejillas ardiendo de vergüenza. ¿A caso soy alguien diferente ...
    ... cuando me pongo esa cosa?
    
    Entonces, de la nada, una conversación en los asientos de atrás la sacó de sus pensamientos. Una voz grave, cansada por los años, hablaba con mucho entusiasmo.
    
    —Te juro, hija, fue como de película. ¡Una mujer! Salió de los pasillos, con una máscara que le cubría media cara, llevaba unos guantes rojos, botas rojas hasta los muslos… y nada más. —El anciano hizo una pausa, como saboreando el recuerdo—. Su cuerpo, era… ufff, todo un espectáculo. Sus curvas eran perfectas, su piel brillaba bajo las luces del banco. Y derrochaba mucha sensualidad al moverse atacando a esos delincuentes.
    
    Clara se tensó al oír eso, su corazón dio un vuelco. ¿Están hablando de mí? dijo mientras pensaba, pero la vergüenza la obligo a hundirse más en su asiento, tratando de fingir que no había escuchado eso.
    
    —¿Qué dices papá? —respondió una voz más joven, con un tono entre divertido y escéptico—. ¿Una mujer desnuda salvando el banco? ¿Tomaste tus pastillas hoy?
    
    —Sí, y ¡No estoy loco! —replicó el anciano, ofendido—. La vi con estos ojos. Derribó a esos tipos como si fueran muñecos. La policía no hizo nada, hija, fue ella. ¡Ella merece el crédito!
    
    La chica soltó una risita.
    
    —Ay papá, pero si en las noticias dijeron que la policía lo controló todo. ¿Una superheroína nudista? Eso suena a algo que soñaste después de ver una de tus revistas ¿o me equivoco?
    
    —No, o sea… bueno. ¡Ash! no me cambies el tema, yo sé lo te dijo… y sí, es cierto, ella era toda una ...
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