-
La mascara escarlata – parte 2
Fecha: 30/11/2025, Categorías: Fantasías Eróticas Fetichismo Voyerismo Autor: PetterG, Fuente: SexoSinTabues30
... hacia la cocina, bajando las escaleras a toda. Pero durante su trayecto, ella notó algo extraño. Mientras bajaba por las escaleras, recordó que había visto a una mosca flotando en el aire, inmóvil, como atrapada en el tiempo. Así que Clara se preguntó ¿Qué fue todo eso? ¿Me estaré volviendo loca? Se iba preguntando. Haber, piensa Clara, que clase de superpoderes has visto en los comics? Creo que… ¿acaso tengo supervelocidad? bueno, no pierdo nada con comprobarlo! Entonces, fue a la sala y movió los sillones como si fueran de papel, y encendió el televisor. Empezó a correr en círculos, y las imágenes de la pantalla se congelaron, como si el tiempo se hubiera detenido. Y así, se le dibujo una sonrisa en rostro y se llenó de alegría. ¡Lo tengo! ¡Tengo supervelocidad! Exclamaba, saltando de la emoción y casi marchando al compás de su algarabía. Pero entonces, la duda volvió. Espera… esto no cambia nada. No pienso volver a mostrarme así… se decía una y otra vez, como si pudiera convencer a su conciencia. Pero su mente no se callaba. Una nueva pregunta se abría paso entre la vergüenza: ¿Y si alguien necesita ayuda justo ahora? Tal vez, en ese preciso instante, un padre o una madre están suplicando por sus vidas frente a un delincuente. Tal vez una chica está a punto de ser abusada. ¿Quién los protegerá? ¿Quién, en esta maldita ciudad, tendría el valor de no bajar la mirada ante el mal? La ciudad se desangra día tras día… ¿y yo solo voy a quedarme aquí, sin ...
... hacer nada? ¿De verdad vale más mi pudor que la vida de alguien? ¿Acaso mi vergüenza justifica mirar hacia otro lado? Tal vez no tenga que salir así a plena luz del día… pero en la noche, con la oscuridad de mi lado… tal vez sí. Las sombras pueden esconderme. Y ahora, con esta velocidad, ni siquiera me verán. Podría aparecer, actuar, desaparecer como un suspiro… Nadie sabría quién soy. Nadie tendría que verme. Así que después de pensarlo bien, tomó una decisión. Esa noche saldría. Aunque fuera solo para ver. Aunque fuera solo para intentarlo. Era una locura, lo sabía. Salir desnuda otra vez, por voluntad propia, parecía inconcebible. Pero esta vez no era debilidad… era convicción. Ya no era solo Clara, la profesora tímida. Esta noche quería ser algo más. Quería, por una vez en su vida, atreverse. Entonces, inspiró profundo. Una vez. Dos y Tres. —Voy a hacerlo —murmuraba, mientras se ponía en posición, como una corredora lista para la salida… y corrió. De pronto, ante sus ojos la calle se volvió un túnel de sombras. El viento pasaba por su cuerpo sin tocarla. Los semáforos titilaban en cámara lenta. Los borrachos parecían congelados, al igual que los fumadores con sus cigarrillos. Todo estaba inmóvil. Solo ella se movía. Y extrañamente, el frío no la alcanzaba. La máscara parecía regular su temperatura de forma mágica, casi envolviéndola para protegerla. Y así, clara corría sin rumbo, sin miedo, sin que nadie pudiera verla… libre. Hasta que de pronto, sin ...