1. La mascara escarlata – parte 2


    Fecha: 30/11/2025, Categorías: Fantasías Eróticas Fetichismo Voyerismo Autor: PetterG, Fuente: SexoSinTabues30

    ... las calles desiertas hasta la delegación más cercana. Golpearon con fuerza la puerta, y al poco tiempo, un oficial salió. Era Diego, el detective. Tenía el rostro serio, con el uniforme arrugado por el sueño.
    
    —¿Qué pasó?
    
    Las chicas lo señalaron… pero Clara ya no estaba. Solo quedó un destello escarlata desapareciendo entre sombras, un borrón rojo perdido en la noche.
    
    Ya en casa, Clara se apoyó contra la puerta, y se retiró la máscara. Mientras reía y una lágrima cálida le bajaba por la mejilla.Lo hice, pensó, sintiendo el pecho lleno de algo que era orgullo… y libertad.
    
    A la mañana siguiente, desayunaba frente al televisor. El cereal en la mesa se enfriaba, olvidado, mientras las noticias estallaban en la pantalla:
    
    —Banda de trata de blancas cae. En el lugar se encontró un mensaje en el suelo:““Ups… creo que una chica mala, los dejó tiesos. Son todos suyos oficiales…”—
    
    Una joven, con el rostro censurado, hablaba a la cámara:
    
    —Una heroína nos salvó. Yo la llamoLa Máscara Escarlata. Solo llevaba eso… una máscara, botas y guantes rojos.
    
    —¿Qué trata de decirnos ? ¿Acaso ella estaba desnuda? —preguntó el reportero, sorprendido.
    
    —Pues sí, pero lo importante, es que ella nos salvó —respondió ella, sin vacilar.
    
    De pronto, la transmisión fue interrumpida, reemplazada por una disculpa en pantalla. Y Clara rió con el rostro encendido, con el corazón danzando con una emoción difícil de nombrar.
    
    Máscara Escarlata. EsaSoy yo, pensó. La vergüenza la pinchó por un segundo… pero el nombre le gustaba. Sonaba a algo, que aquella niña que alguna vez jugó con volar con una sábana en la espalda, le hubiese gustado mucho.
    
    Y justo cuando se permitió soñar con lo que vendría, miró el reloj. ¡Se le hacía tarde! Corrió a su habitación, tomó la máscara y la guardó en su bolso con una sonrisa cómplice.
    
    —Por si acaso —susurró, mientras su corazón ardía lleno de nuevas esperanzas.
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