1. Superficie


    Fecha: 30/11/2025, Categorías: Control Mental, Autor: AnaisBelland, Fuente: TodoRelatos

    ... manos rozando tus muslos, billetes deslizándose por tu escote, lenguas soñando con tu piel.” El orgasmo se acumulaba, denso, abrasador, mientras la vergüenza luchaba con el placer.
    
    De pie frente al espejo, los tacones apretando sus pies, el pecho temblando. La voz insistía, sensual, decadente:
    
    —Abre la puerta. Deja que el mundo te vea. Cada mirada será como una lengua sobre tu piel. Camina, cariño… deja que los hombres te devoren con los ojos, deja que te imaginen con las piernas abiertas.
    
    Cada clic de tacón fue un latigazo de placer. La vergüenza ardía, pero la excitación era más fuerte. El orgasmo se acumulaba sin tregua, su mente deshecha por los susurros y las imágenes sexuales que ahora la acompañaban sin permiso. En cada paso la voz se volvía más gráfica, más decadente:“Imagina abrirte sobre un escenario, imagina tus muslos brillando bajo la luz, todos suplicando una sonrisa tuya. Imagina lenguas recorriendo tu piel, tu risa boba mientras los hombres se arrastran. Imagina arrodillarte y sentir cómo los cuerpos se agitan por tu boca roja, cómo tus tacones marcan el ritmo de su desesperación. Imagina gemidos sordos, jadeos alrededor tuyo, billetes cayendo sobre tu pecho.”
    
    María sintió que algo se quebraba dentro de ella: el último muro de su puritanismo se resquebrajaba. Era el momento de su quiebre, con los tacones como sello y la voz llenándole la mente de escenas sexuales cada vez más obscenas, obligándola a caminar ya no como la mujer decente que fue, ...
    ... sino como la muñeca brillante que estaba destinada a ser.
    
    Capítulo V — Las uñas
    
    Al día siguiente, tras una noche de sueños intensamente sexuales que la dejaron jadeante y avergonzada, la voz la arrastró paso a paso. Primero al salón de manicura, donde susurraba:“Esas uñas largas serán tu tarjeta de presentación, imagínalas hundiéndose en piel masculina, dejando marcas.” María temblaba mientras veía cómo su decoro se transformaba en garras brillantes, afiladas y largas, cubiertas de esmalte rojo brillante con destellos. Cada movimiento de sus manos la hacía sentir menos puritana, más expuesta, como si esas uñas fuesen instrumentos de deseo. La voz la excitaba más:“Míralas, cariño… con ellas podrás acariciar, arañar, sujetar. Cada brillo en la punta es un recordatorio de lo lejos que has llegado.” María sintió vergüenza, pero también un calor húmedo en su interior, como si esas uñas nuevas ya la hubieran marcado para siempre.
    
    Luego a la depilación, donde el dolor se volvió placer bajo el susurro:“Toda tu piel lisa, como un lienzo para lenguas y manos desconocidas. Cada tirón es una invitación, cariño.” María se mordía los labios, sintiendo cómo el orgasmo negado crecía otra vez. Cuando la cuchilla y la cera le dejaron el pubis completamente desnudo, se estremeció: nunca antes había sentido esa vulnerabilidad. El aire mismo parecía rozarla, cada movimiento un roce íntimo que la hacía sonrojar. La voz celebró:“Mira tu piel sin velo, cariño… ahora todo tu cuerpo es un ...
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