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Presa escurridiza - Cap 12
Fecha: 12/12/2025, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
Capítulo Doce Aquello estaba empezando a hartarla. Kimberley se sentía hambrienta, cansada y sucia. Peor aún, se sentía olvidada. Había estado moviéndose casi en la misma zona durante dos días, y a pesar de sus esfuerzos para llamar la atención sobre su presencia, no había visto NINGUNA señal de que alguien estuviera dándole caza en absoluto... ni siquiera Greg. ¿Habría decidido que suponía un problema excesivo? Bueno, si era del tipo que se da por vencido tan fácilmente sería que no era digno de capturarla... pero aún así... Habían pasado sólo seis días desde que abandonó Gordburg o al menos su área general, y había hecho planes previos para pasar los últimos dos días en el hotel como huésped, no como cautiva. El año anterior había aprendido que dos días eran el tiempo mínimo necesario para relajarse y recuperarse de una aventura como presa femenina. Por lo tanto, a grandes rasgos, disponía de cuatro días completos para ser cautiva y juguete sexual de un hombre decidido y aventurero que tuviera ganas, pero sólo si dicho hipotético hombre intrépido la atrapaba pronto. Bueno, había sido muy divertido, eludir la captura hasta el momento, pero aquella emoción parecía haber desaparecido. Estaba de vuelta en la colina que había encontrado antes, oculta entre los arbustos y las rocas, planteándose si fumarse o no su último purito. Tenía ahora un montón de cerillas y reservas de alimentos escondidas aquí y allá, pero no más puros, a menos que pudiera llegar a una de ...
... aquellas mini-ciudades y eso parecía ser un poco arriesgado. Podría no haber visto a nadie que la buscara, pero estaba bastante segura de que los había allí fuera. Había levantado demasiado alboroto en los últimos días para que pudiera ser de otra manera. El problema era que aquí no tenía manera de saber lo que se decía sobre la Chica-elfo. Si pudiera llegar a la "civilización" podría averiguarlo, pero que era muy probable que los pequeños pueblos de la zona estuvieran todos plagados de hombres rudos apostados, esperándola. Tal vez fuera cierto. Tal vez no. Se encogió de hombros, prendió una cerilla y encendió aquel último purito. Empezaba a sentirse sucia y con picores; de una manera o de otra iba a tener que entrar en una ciudad, probablemente mañana, aunque sólo fuera por los maravillosos placeres de una ducha caliente y ropa limpia y fresca. De momento, saboreó el humo y pensó en los últimos dos días. Había encontrado la Granja o, al menos, había encontrado una granja. Después de asaltar los contenedores de la parte trasera de los viejos edificios, se había dirigido al sureste y se había encontrado con una carretera estrecha, con el suelo profundamente surcado por el paso de muchos vehículos. Por curiosidad, la había seguido y después de un par de millas, había llegado a una granja en funcionamiento. Había un campo de maíz grande, otros campos de plantas verdes poco crecidas, un pastizal con algunas ovejas, otro con algunas cabezas de ganado, todos ellos con muchos, muchos ...