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Mi padre se equivocó de útero
Fecha: 19/12/2025, Categorías: Incesto Autor: Nora, Fuente: TodoRelatos
... mi torso hasta por debajo de mi culo con una manta negra semitransparente que le daba mística a mis atributos. Por último unas medias en mallas negras con acabados en encaje que se unían por medio de ligas a mis panties en la joyería de oro. Me sentía la mujer más buena y cogible del mundo con aquellas prendas. Era como si mi sensualidad se disparará a un nuevo nivel que jamás creí que podía alcanzar. Me calentaba solo de verme. Busqué mi celular y empecé a tener una pequeña sesión de fotos. Quería inmortalizar el recuerdo de aquella mujer que estaba en el espejo. No sé cuánto tiempo pasé tomando fotos, posaba de diferentes formas a la cámara. Probando diferentes ángulos, estaba emocionada. Hasta que escuché como alguien metía las llaves del cuarto en la cerradura. Mierda. Pensé. Había perdido la noción del tiempo, lo más probable es que fuera mi madre por lo que rápidamente me tiré en la cama y cubrí mi cuerpo con una sábana, haciéndome la dormida. Me quedé ahí, pasmada. No podía ver quien había entrado. Aunque no me costó mucho saber quien era. Se acostó al lado mío. Aquel olor a perfume boreal era inconfundible y embriagador. —Me alegra que te haya gustado mi regalo. —susurro mi padre a mi oído, su aliento olía a Whisky añejado pero poco me importó cuando sentí que aquellas manos que me cargaban cuando era una niña acariciaban mis nalgas como si fuera un depredador saboreando su presa. —Pa… ¿Papi? —dije con una mezcla de miedo y algo más. Mi madre y yo somos ...
... bastante parecidas, sobretodo por detrás debido a nuestro cuerpo y que tenemos el cabello negro, lacio y largo. —Si, me encanta que me digas así. —Pegó su cuerpo al mío. Estábamos acostados de lado, él estaba detrás de mí. Sentí algo duro intentando meterse entre mis muslos. Pasó su mano por estos acariciándolos y llegando hasta mi pantis, la cual hizo a un lado dejando expuesta mi vagina la cual sobo con una pericia que no me esperaba de él. Aquel movimiento provocó que me retorciera un poco y soltará un gemido involuntario. —Ah… Ya estás toda mojada. Te estabas preparando para recibir a tu hombre. —dijo metiendo un par de dedos. Eran grandes y gordos. — No… Espera… ¡Yo!…—Empezó un cruel ataque contra mi vagina con sus dedos. Jamás había pensado que una mano pudiera dar tanto placer, se movía con experiencia, sabía cómo y dónde moverse. Aplicando la suficiente fuerza para que fuera intenso pero sin llegar a lastimar. Mis gemidos empezaron a escapar sin resistencia. Aquel baile en mi vagina traducía cualquier palabra en un quejido orgasmico. No pasó mucho hasta que aquel estallido de placer llenara mi cuerpo con violencia. Era más intenso que cuando lo hacía yo. Por Dios, creo que fue el orgasmo más intenso que había sentido en mi vida contando las penetraciones. Empecé a respirar rápido y de forma pesada, estaba tan sensible que hasta la tenue luz del foco me molestaba, me tape con un brazo. Las contracciones en vagina crecían como corrientes hormigueantes ...