1. Una Vida Peculiar. Epílogo (2ª Pte.). Cap. XIX


    Fecha: 19/12/2025, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Stholle, Fuente: TodoRelatos

    ... placer, intentaba por instinto subir las patas delanteras y meter el miembro en algún sitio. En ese momento, una de las esclavas me retiró la mano y orientó al perro hacia el agujero de mi ano. Al tenerlo tan abierto pudo introducirlo al primer intento. Entró hasta la empuñadura. El otro perro al olor a sexo también intentó meterla en algún sitio. La otra esclava dobló un poco las patas delanteras del perro y ya con su miembro totalmente erecto pudo orientarlo hasta mi coño ayudando a introducirlo hasta el fondo.
    
    Ambos animales me follaron al unísono y ambos canes se anudaron casi a la vez. La gente muy excitada no hacía más que proferirme insultos. En ese momento todo me daba igual. Estaba empalada por los dos perros. Una de las esclavas se acercó y me indicó que me estuviera quieta, si intentaba salir podía desgarrarme mis partes. Tenia que esperar a que el nudo se relajara. En ese momento eyacularon ambos canes a la vez, se llenaron mis dos agujeros de leche canina. Paralelamente me llegó un orgasmo impresionante como nunca había tenido. Bien es verdad que ese orgasmo me acarreó un castigo con dosis de auténtica crueldad, pues me tuvo colgada dos días y dos noches de aquel árbol azotándome cada media hora. Había infringido la orden más importante que me dieron mis Amos desde el primer momento en el que me inicie en la sumisión y no era otra que no poder correrme sin autorización, pero también fue verdad que mi cuerpo necesitaba correrme de una vez pues, en tres años, ...
    ... este había sido mi segundo orgasmo.
    
    Para terminar con mi educación y coinvertirme en lo que soy, la señora me dio dos pelotas de tenis y me ordenó introducírmela dentro de mi ano. Me dio un minuto de plazo para metérmelas, en caso contrario, recibiría cincuenta latigazos en el coño por cada pelota que no hubiera podido introducirme en el plazo acordado.
    
    Las pelotas de tenis son rugosas, tienen pelusa que dificulta poderlas meter sin ayuda de vaselina o similar. Me puse en cuclillas y coloqué la pelota a la entrada del ano. Empujé con fuerza, al principio costaba mucho. El pelo de la pelota frenaba en demasía su avance, creí que no lo conseguiría. Me estaba empezando a desesperar. Empujé con más fuerza si cabe y la pelota fue venciendo las defensas de mi ano hasta que pudo quedar alojada dentro del mismo. Aunque costó lo suyo, he de reconocer que a estas alturas de mi vida, ya disponía de un ano tan dilatado que, al final, pudo tragárselo. Acto seguido hice la misma operación con la segunda pelota. Bien sabe Dios que lo intenté con todas mis fuerzas pero no pude meterlo en el plazo que me dio la señora. Con tremendo esfuerzo pude alojar la segunda pelota también dentro de mis intestinos. Me encontraba muy llena, con el ano tremendamente abierto. El problema es que lo hice fuera del plazo estipulado por la señora y, por ello, además de castigarme con los cincuenta latigazos en mi coño, me obligó a llevar las pelotas dentro varios días. Era terrible cuando tenía ganas de ...
«12...6789»