1. Presa escurridiza - Cap 3


    Fecha: 26/12/2025, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos

    ... mesa, intentar darme conversación, intentar aprender algo de mí que podría ayudarles a capturarme más adelante. Piensa en ello.”
    
    Bárbara se colocó el vestido por los brazos y lo miró con añoranza. “¡Pero he venido cargando con él hasta aquí.!”
    
    “Aún puedes ponértelo si quieres. No te estoy diciendo que no lo hagas.”
    
    Al final, Bárbara dejó el vestido colgando en el armario de su suite y se quejó de ello durante todo el camino hasta el restaurante del hotel.
    
    “Deja de lloriquear,” le dijo Kimberley después de que estuvieran sentadas en un apartado. “Ya me he fijado y no hay que vestir de código en este sitio. En todo caso se te ve muy bien.” Le echó un vistazo a las piernas de Bárbara, embutidas en un vaquero. “Solo espero que no estés pensando en llevar eso mañana. Tienen muy buena pinta, pero te quedan un poco estrechos, ¿no?”
    
    Bárbara se rió. “Más que un poco,” admitió. “Pero no te preocupes. Conozco algo mejor que eso. Ropa suelta para la excursión.”
    
    “Lo has aprendido bien.” Se burló Kimberley. “Ahora veamos que hay en el menú.”
    
    La comida era buena. El servicio excelente. Kimberley disfrutó enormemente de su salmón a la parrilla, mientras que Bárbara se lanzaba sobre su filete como si no hubiera comido en todo el día y tampoco el anterior. Entre bocado y bocado miraban alrededor lo que podían del restaurante, dándose codazos cuando pillaban a algún hombre echándoles el ojo. Aunque despertaban mucha expectación, ninguno de sus admiradores intentó ...
    ... acercarse a ellas. Kimberley se preguntaba cual sería la razón. Tal vez fuera otra de las reglas del lugar. Bueno, en el fondo no tenía importancia. Estaba segura de que habrían conseguido información suficiente como para que alguno de ellos ya estuviera intentando saber más sobre ellas. Estaba segura de que tenía que haber alguna forma de que un hombre curioso, imaginativo y decidido consiguiera información en aquel lugar. Estaba convencida de ello, y sonrió para sí misma ante la idea de cuantos murmullos estarían provocando aquella noche.
    
    Habían terminado el postre y estaban disfrutando de las últimas tazas de café cuando Bárbara le dio a Kimberley un codazo particularmente fuerte en las costillas, haciendo que estuviera a punto de tirarle la taza.
    
    “¿Qué?” siseó Kimberley irritada. “¿Qué pasa?”
    
    “Es ella. Viene para acá,” murmuró Bárbara.
    
    “¿Quién? ¿Joanna?” Kimberley escudriñó la sala. “Oh… ella…”
    
    Cat las saludó alegremente mientras se acercaba. Llevaba un vestido negro muy corto y tacones bajos, y estaba claro que no tenía piernas de animadora, como Kimberley había supuesto. Parecía una muñequita minúscula, frágil incluso.
    
    “Hola, chicas,” sonrió mientras se acercaba a su mesa. “No os preocupéis, no tengo pensado quedarme. Es solo que os vi al pasar, y quería disculparme por haberos dado la lata esta mañana y haberos arrastrado conmigo por todo el pueblo.”
    
    “¡Oh… em… sin problemas!” Bárbara le devolvió la sonrisa.
    
    “Ningún problema,” intervino Kimberley. “De ...