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A los Pies de Jennifer III: Pruebas de Obediencia
Fecha: 27/12/2025, Categorías: Dominación / BDSM Autor: luciamg, Fuente: TodoRelatos
... erección completamente expuesta, reflejada en el espejo y vulnerable hacia la puerta abierta. Jennifer sonrió sin mirarlo. —Muy bien. Así está mejor. El aire frío del pasillo entraba en la consulta, acariciándole la piel húmeda. Cada segundo se sentía como un año. —¿Sabes lo que pienso, Hugo? —preguntó Jennifer, sin apartar la vista del pasillo vacío—. Que sería muy interesante que alguien te viera así. Un universitario desnudo, de rodillas, obedeciendo como un perro frente a su psicóloga. —No, por favor… —murmuró él, temblando—. No puedo… Jennifer se giró por fin, con una calma helada. —Claro que puedes. Porque obedeces. El rubor en la cara de Hugo era insoportable, pero su erección lo traicionaba. Jennifer cerró la puerta lentamente, el clic del pestillo sonó como un latigazo. Luego se acercó de nuevo y se inclinó sobre él. —¿Ves? —susurró, con los labios rojos a centímetros de su oído—. Ni siquiera necesito que te vean de verdad. Solo la posibilidad basta para humillarte. Hugo gimió, con los ojos húmedos, el cuerpo entero temblando. Jennifer se incorporó, victoriosa, y volvió a sentarse en la butaca. —Muy bien. —Cruzó las piernas y sonrió con calma cruel—. Ya sabes que hasta la idea de ser expuesto me pertenece. El joven bajó la cabeza, devastado, pero en lo profundo de sí mismo reconoció lo más oscuro: esa humillación lo excitaba aún más que la prohibición. El eco del pestillo al cerrarse todavía vibraba en la consulta. Hugo ...
... seguía de rodillas, desnudo, la respiración entrecortada, con el rubor ardiéndole en las mejillas y la piel perlada de sudor. Sentía que la puerta recién abierta lo había dejado más expuesto que nunca, aunque nadie lo hubiera visto. La vergüenza y la excitación se mezclaban como veneno dulce en sus venas. Jennifer volvió a la butaca y se sentó con la calma impecable de siempre. Cruzó las piernas despacio, apoyó el portapapeles en su regazo y lo miró como si evaluara un expediente clínico. —Muy bien, Hugo. —Su voz sonó firme, cortante—. Ya has probado lo que significa la humillación. Ahora vamos a sellar lo que eres con palabras. Hugo tragó saliva. —¿Palabras…? Jennifer inclinó la cabeza, ajustándose las gafas. —Sí. Vas a repetir lo que yo diga. Una y otra vez, hasta que no tiemble tu voz. Porque lo que se pronuncia en voz alta deja de ser fantasía y se convierte en verdad. El corazón de Hugo se aceleró. Jennifer habló con tono seco: —Di: “Soy suyo.” Hugo dudó, el rubor subiéndole por la garganta. —Soy suyo. —Otra vez. —Soy suyo. —Más fuerte. —¡Soy suyo! Jennifer sonrió apenas. —Muy bien. Ahora di: “Mi placer no me pertenece.” Él bajó la mirada, pero de inmediato escuchó el chasquido de los dedos. —Arriba. Obedeció, clavando sus ojos en los de ella. —Mi placer… no me pertenece. —Otra vez. —Mi placer no me pertenece. —Más fuerte. —¡Mi placer no me pertenece! Jennifer asintió, complacida. —Exacto. ...