1. Le fui infiel a mi novio en un aeropuerto


    Fecha: 05/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: CornerOnTheNet, Fuente: CuentoRelatos

    ... tenerlo.
    
    Entramos en el avión. Todo el mundo, más lentamente que nunca, se fue colocando en sus asientos. No había mucha gente. El avión iría medio lleno. Él se dirigió a la parte delantera, donde apenas se estaba colocando gente y se sentó pegado a la ventana, dejando el asiento del pasillo libre. No miró hacia mí. Yo apenas dudé, la verdad. Podría decir que mientras duró la cola y la entrada en el avión estuve divagando y pensando sobre los pros y los contras de aquello, pero no tenía cabeza. Fui directa y me senté a su lado. Él ni me miró. Me sentí como una verdadera estúpida y me pregunté qué carajo estaba haciendo allí.
    
    Cuando todo el mundo se sentó y la azafata anunció que el viaje iba a dar comienzo, se acercó a mi oído de nuevo y susurró:
    
    ―Muy bien por haberte sentado aquí. No sé si te dije que me vuelven loco tus tetas. Me muero por poder manosearlas y chuparlas.
    
    Me estaba acelerando. Ni me di cuenta de que la azafata empezaba con sus consejos para un vuelo y un accidente seguro. Cuando el avión comenzó a moverse, el corazón me comenzó a latir más fuerte. Odiaba aquel momento con todo mi cuerpo. Cerré los ojos con fuerza y sentí, agradecida, cómo su mano cogía la mía y la sostenía todo el tiempo, hasta que el avión estuvo estabilizado en el aire.
    
    Ahora sí me miraba. Y cómo me miraba. Sostenerle la vista era un triunfo. Parecía desnudarme con firmeza con aquellos ojos. Yo miré disimuladamente hacia su pantalón y noté su paquete abultado. Me encantó y ...
    ... me asustó un poco. Él se dio cuenta y me volvió a atrapar la mano para llevarla hasta allí.
    
    ―Adriana, voy a follarte.
    
    ―Vas a hacer lo que yo quiera, vas a disfrutar como nunca… te vas a convertir en mi puta… lo sabes, ¿verdad?
    
    Sin más preámbulos, metió su mano por debajo de mi camisa y me tocó un pecho con firmeza. Siempre me ha gustado que jueguen con mis tetas. Es algo que me pone muy cachonda, y aquel tipo estaba dando en el clavo. Mientras lo hacía, empezó a comerme la oreja, a besarme por todo el cuello, a lamerme con suavidad. Estaba tan mojada que sonreí al notarlo.
    
    Me entraron unas ganas locas de comerle la boca y me acerqué a sus labios con mi boca entreabierta, hambrienta. Él se alejó un poco de mí, sin quitar aún la mano de mis pechos.
    
    ―¿Qué pasa?
    
    ―Nada, no suelo dejar que me coman la boca.
    
    ―¿Y eso?
    
    ―No sé, supongo que lo reservo para las tías por las que siento algo fuerte.
    
    Aquello parecía un reto. Le respondí:
    
    ―No me pega que seas de esos. Pero yo me muero por besar esos labios que tienes. Por pasar mi lengua con suavidad por ellos y porque notes mi humedad en tu boca. Quiero besarte.
    
    Y se acercó y posó sobre mí los labios. Entré con mi lengua lentamente, saboreando con cuidado la boca de aquel desconocido que en dos segundos me había puesto tan caliente, con aquel tipo con el que, extrañamente, me sentía cada vez más cómoda y cada vez menos yo. Él fue respondiendo. Al segundo jugueteaba con más violencia con su lengua, mojándome ...
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