1. Le fui infiel a mi novio en un aeropuerto


    Fecha: 05/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: CornerOnTheNet, Fuente: CuentoRelatos

    ... con su avidez. Cuando nos despegamos, volvió a besarme, esta vez con una potencia y una ambición que me volvió loca.
    
    Parecía que con aquel beso pretendía poseerme entera, hacerme toda suya, y casi que lo consiguió, porque a aquellas alturas yo me habría desnudado allí mismo. Sin embargo, cuando nos separamos, me quedé como si nada hubiera pasado, sabiendo que estábamos en un avión y que allí no podía ocurrir nada. Me llevó la mano a su pantalón otra vez, y yo tapé mi mano con su chaqueta, para que la azafata, que estaba todo el rato yendo y viniendo, no se diera cuenta.
    
    ―Me la vas a chupar. Lo sabes. Me la vas a chupar con esa boca de putita que tienes. Me lamerás toda la polla y te gustará tanto que desearás no dejar de mamármela en la vida, para que me corra en tu boca tantas veces lo desees.
    
    ―Y te iré desnudando poco a poco. Te quitaré esa camisa y te besaré el cuello, los hombros, las tetas. Te arrancaré el sujetador con los dientes, mientras siento tus pezones duros contra mi cara, desearás que me los meta enteros en la boca y que respire sobre ti sabiendo que mi cuerpo está a punto de explotar.
    
    ―Me estás matando
    
    ―Te morirás de placer de verdad cuando sientas cómo mi mano busca hundirse bajo tu pantalón para encontrar ese coñito que debe estar ardiendo ahora mismo.
    
    ―Sí…
    
    ―Sabrás lo que es bueno. Te arrancaré el pantalón y esas braguitas finas y empezaré a juguetear con mi lengua sobre tu clítoris. Comenzarás a gemir como una loca cuando sientas mi ...
    ... aliento sobre tus labios y mi lengua subiendo y bajando, cuando notes que deseas que te la meta con todas mis ganas.
    
    ―Ahá…
    
    ―Te haré esperar, buscarás mi polla o mis dedos, ávida, y te la llevaré de nuevo a la boca mientras te masturbo con mis dedos. Sentiré el calor de tu coño y el de tu boca a la vez, y desearás que ese momento no acabe nunca.
    
    ―Diosss
    
    La voz de la azafata me devolvió a aquel avión y me di cuenta de que hacía rato que se habían iniciado las maniobras para el aterrizaje y apenas faltaban unos minutos para que tocáramos tierra. Él me miraba con una fijeza como para transformarme en humo y yo me moría de ganas por que cumpliera con todo aquello que acababa de relatarme. El período que transcurrió desde que aterrizamos hasta que nos vimos por fuera del aeropuerto pidiendo un taxi apenas lo recuerdo. Lo veo como una nube blanca –y húmeda― en la que flotaba, entre atontada y excitada.
    
    Él conocía un hotel a unos ocho minutos del aeropuerto y le dio las señas al taxista. Durante el trayecto, no paré de mirarme las manos, como si allí estuviera la respuesta a la pregunta: ¿Qué estás haciendo? Mandé un mensaje a mis amigas diciéndoles que llegaría esa noche, porque me había liado con unos asuntos. Mis asuntos no dejaban de desnudarme con los ojos, con el espíritu, diría yo. Al momento estábamos entrando en el hotel de tres estrellas y pagando una habitación doble, a la que subimos más despacio que deprisa.
    
    Cuando estuvimos dentro y solos, me entró una ...
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