1. Le fui infiel a mi novio en un aeropuerto


    Fecha: 05/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: CornerOnTheNet, Fuente: CuentoRelatos

    ... estaba volviendo loca. Sabía que follar sin condón era una locura, aunque tomase la píldora, pero la verdad es que notarlo tan dentro de mí y tan fuerte hizo que mi excitación se desbocase. Me encantó sentir como se derramaba dentro de mí, cómo se corría mientras gemía como un animal herido. Sin duda alguna ha sido el mejor polvo que he tenido nunca…
    
    Ya ha pasado casi un año desde aquello. Yo sigo con mi novio. Decidí que era mejor no contarle nada para no molestarlo, al fin y al cabo aquello sólo había sido físico, y a mi novio lo quería de verdad. De hecho, hasta nuestra relación ha mejorado en este tiempo.
    
    Sin embargo, el otro día, mientras paseábamos mi novio y yo como dos tortolitos, cogiditos de la mano, vi a Ángel de lejos… aun sabiendo que vivíamos en la misma ciudad, nunca pensé encontrármelo. Lo peor de todo es que el tío vino directo a nosotros. En ese momento mi corazón iba a mil por hora. Se plantó delante de nosotros, y cuando yo estaba dispuesta a soltarlo todo para salvar un poco del honor y de la confianza de mi novio, va Ángel y pregunta:
    
    ―Oye, perdón, ¿me podrías decir donde está la calle Santa Marcelita?
    
    ―Sí, mira… en la siguiente esquina…
    
    Cuando Santi se dio la vuelta para empezar con las indicaciones, el hijo de puta de Ángel me sobó una teta… como hiciera aquella vez en el aeropuerto… casi en ese momento mi novio se dio la vuelta para comprobar que le quedaba clara la indicación…
    
    ―OK, muy amable… gracias.
    
    ―De nada.
    
    Yo no podía creer lo que había pasado. Al despedirse, Ángel me guiñó el ojo, cosa que mi novio claramente podría haber visto, pero dudo que lo pillara. En ese momento sonreí, recordando la promesa que Ángel me había hecho hacerle… y me di cuenta en ese momento de que jamás la rompería.
    
    ―¿Por qué te ríes? –me preguntó él.
    
    ―Nada, que me parece a mí que eres muy amable…
    
    ―Claro, qué pensabas ―dijo Santi mientras volvía agarrar mi mano para continuar el paseo…
«12...6789»