1. Le fui infiel a mi novio en un aeropuerto


    Fecha: 05/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: CornerOnTheNet, Fuente: CuentoRelatos

    ... que está bien dotado, pero esto era otra cosa. Este tío jugaba en otra liga. Cuando se la saqué me di cuenta de que debía medir al menos 24 cm, y, aparte de lo larga, me sorprendió lo gorda que era. Era increíblemente bonita.
    
    Me quedé un momento como hipnotizada viéndola… aunque el trance se me paso pronto: en un momento la tenía en mi boca. Realmente la tenía gorda el muy cabrón. Le di algunos lametoncitos, jugué un poco con sus pelotas… pero lo que tanto él como yo queríamos era que me la metiera en la boca… y así lo hice. Noté como aquello le gustaba. Se aceleraba y me agarraba del pelo para hacerme seguir el ritmo de su pelvis. He de reconocer que si mi novio me hubiera visto en aquel momento, hubiese jurado que no era yo… de rodillas, en un hotel más bien mugriento, y tragándome casi hasta el fondo una polla que era dos veces la suya…
    
    Pero a aquellas alturas ya mi novio era como una bruma en mi cabeza. Sólo estábamos Ángel y yo.
    
    Noté cómo se iba acelerando, pero ni yo ni él queríamos que se acabara ahí la cosa, así que paré; me agarró de las axilas y me subió para besarme la boca. A mi novio siempre le había dado un poco de asco besarme si se la había chupado, aunque sólo hubiese sido un poco… y ver la fuerza con la que aquel hombre entró en mi boca, inundándome con su lengua hizo que me calentara aún más si era posible.
    
    Con un movimiento sorprendentemente ágil y rápido me colocó con mis piernas abrazando su tronco mientras me sostenía con sus brazos. Yo aún ...
    ... llevaba los vaqueros puestos, aunque me duraron poco, la verdad.
    
    Me tumbó en la cama y me arrancó a tirones los pantalones. Yo ya me dejaba hacer como si hubiese perdido toda capacidad de decisión. Empezó a besarme los muslos con tranquilidad. A medida que subía, mi respiración se aceleraba. Seguía empeñado en hacerme sufrir. No tenía prisa. Alcanzó la cara interna de mis muslos y se recreó en ellos… aún recuerdo que en esos momentos pensé que esa era, de mi cuerpo, la parte favorita de mi novio… el pobre.
    
    De repente paró para mirarme a los ojos como queriéndome avisar de lo que iba a suceder a continuación, como si fuera la última oportunidad para echarme atrás. Mi única respuesta fue: “Sigue cabrón, no pares ahora”
    
    Y así lo hizo. Me quitó el tanga casi sin darme cuenta y en una décima de segundo ya lo tenía entre mis piernas, jugando con su lengua alrededor de mi húmedo coño, acercándose hasta el clítoris, para alejarse de nuevo. Yo creía enloquecer. Fue en ese momento en el que atacó mi clítoris con toda la fuerza de una bestia enjaulada. No sé si me hizo daño o si me mató del gusto, pero a partir de ahí yo estaba en otra dimensión… mi cuerpo reaccionó con espasmos y era evidente que me iba a correr en ese momento. Mi cuerpo se tensó y noté cómo oleadas de placer me invadían, naciéndome en la espina dorsal y recorriendo todo mi cuerpo hasta la cabeza.
    
    ―¿Quieres que pare?
    
    ―¿Qué? ¿Qué dices?… No, no quiero que pares por nada del mundo…
    
    ―Quiero que me digas ...
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