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El diario íntimo de una madre muy puta - Parte 3
Fecha: 06/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Sol Molinari, Fuente: TodoRelatos
... curiosidad. Agustina soltó una risa suave, casi burlona, mientras estiraba los brazos por encima de la cabeza, haciendo que sus pechos pequeños se tensaran bajo la luz tenue de la lámpara de noche. β De nada β respondió con un encogimiento de hombros β. Mi familia tiene una multinacional. Recibo dividendos cada año sin tener que levantar un dedo. Markus levantó una ceja, sorprendido. Se incorporó sobre un codo y la miró con nuevos ojos, como si de repente estuviera viendo algo que antes no había notado. β Una niña rica β murmuró, más para sí mismo que para ella, antes de reírse con una mezcla de incredulidad y diversión β. Y aquí estás, revolcándote con un arquitecto cincuentón en una fiesta de alemanes. Agustina sonrió, disfrutando de su desconcierto. β El dinero no lo es todo, ¿sabes? β dijo, pasando un dedo por el torso sudoroso del hombre β. A veces, lo que más se anhela no se puede comprar. La conversación fluyó con una naturalidad que a Agustina le resultó extrañamente reconfortante. Hablaron de viajes, de vinos, de ciudades europeas que ambos conocían bien. Markus le contó sobre sus proyectos arquitectónicos, sobre la casa que ...
... había diseñado en las afueras de Berlín, sobre su pasión por las líneas limpias y los espacios abiertos. Agustina, por su parte, habló de sus años en Suiza, de las temporadas de esquí en los Alpes, de su colección privada de arte contemporáneo. Era una charla mundana, casi banal, pero que servía para llenar el espacio entre el sexo y lo que viniera después. Hasta que la puerta se abrió. Sin previo aviso, sin un golpe de advertencia, el marco se llenó con la silueta de Klaus, el otro cumpleañero, el hombre que había estado observándola con ojos hambrientos toda la noche. Llevaba una botella de whisky en una mano y un vaso en la otra, como si hubiera estado bebiendo mientras esperaba su turno. β ¿No vas a compartir a tu puta? β preguntó con una sonrisa torcida, sus ojos azules, más claros que los de Markus, brillando con una mezcla de alcohol y lujuria. El alemán no pareció ofenderse por la intrusión. Al contrario, se rió, un sonido profundo y gutural que resonó en la habitación. β No es mi puta β dijo, levantándose de la cama con una agilidad sorprendente para un hombre de su edad β. Pero sí es muy puta, te va a gustar amigo. Continuara...