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¡La Concha de mi Hermana! [10]
Fecha: 06/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Nokomi, Fuente: TodoRelatos
... Marcela le hubiera gustado. Le encanta que le hablen sucio. Antes de que pudiera defenderme, llegó un nuevo mensaje. El celular vibró entre sus dedos. Katia leyó en voz alta, con ese tono burlón que solo saca cuando está por provocar algo: “Tengo algunos videos para vos, más que interesantes… pero quiero algo a cambio. Quiero que invites a Katia a coger y me mandes un video del encuentro. Un video a cambio de otro. Puedo conformarme con algunas fotos, si Katia no se anima a tanto; pero… prefiero video. ¿Trato hecho?” El silencio fue como una ola que se detuvo justo antes de romper. Nos quedamos mirándonos. Ella con media sonrisa torcida. Yo con la garganta seca. El celular seguía ahí, temblando un poco más, como si esperara que tomáramos una decisión. —¿Y ahora? —preguntó Katia, levantando apenas una ceja. —Esto está yendo demasiado lejos —dije, apenas recobré la voz. Katia se encogió de hombros como si acabara de leer una predicción del horóscopo que no le tocaba. —Marcela lo hace con la mejor onda. Sabe lo vergonzosa que soy con los hombres. Esta es su forma de ayudarme a... ya sabés. Conseguir algo de acción. Me pasé una mano por la cara. El celular seguía caliente entre nosotros, como si supiera que no estaba ni cerca de apagarse el fuego. Escribí: “Me parece demasiado involucrar a Katia en esto. El juego es entre nosotros” Ni cinco segundos después, el celular de Katia vibró. Ella lo miró y asintió con una sonrisa ...
... traviesa. —¿Marcela? —pregunté. —Ajá. Dice que me está haciendo gancho con ese compañero de laburo tan lindo que le presenté: Cristian. Y espera que no me haga la difícil. Está segura de que la voy a pasar bien, porque “ese flaco tiene tremenda pija. Para comérsela toda”. Me froté la nuca. Nunca se habían referido a mi miembro con esos términos. Debo reconocer que me infló un poquito el ego. Estaba a punto de contestar algo cuando mi celular vibró otra vez. “Ya estoy arreglando todo para tu encuentro con Katia. Estoy segura de que va a decir que sí. Y para que te motives…” El archivo tardó menos de un segundo en cargar. Katia se inclinó sobre mi hombro y vimos la pantalla al mismo tiempo. No hizo falta que dijera nada. Fue como si alguien hubiera abierto una dimensión paralela a través del vidrio del celular. La luz cambió. El aire cambió. Algo irradiaba desde esa imagen, como si no estuviéramos viendo una simple foto, sino el fragmento de un secreto ancestral, exquisito, hipnótico. Allí estaba esa mujer tan hermosa, abierta de piernas, mostrándonos su concha con total descaro. Y lo mejor, lo que hizo que nos quedáramos sin aliento, era ese dildo que tenía metido en el orto. Sí, medio dildo penetrando su culo. Y no era precisamente de los pequeños, debía tener más o menos el tamaño de mi verga. No dijimos nada. Pero no podíamos dejar de mirar. Era como si alguien hubiera abierto un portal brillante y silencioso en la pantalla. Algo tan inesperado, tan perfectamente ...