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¡La Concha de mi Hermana! [10]
Fecha: 06/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Nokomi, Fuente: TodoRelatos
... acababa el jueguito. Pero si negaba conocerme, también quedaba raro. No es una oficina tan grande. Katia ya le habrá contado eso. Tenía que mantener la farsa viva. Aunque fuera con alambre y saliva. Respiré hondo. Contesté. —Sí, lo conozco. Trabajamos en la misma área. Y envié. Tres segundos de silencio, en los que no dejé de mirar la pantalla. Ella reaccionó con un emoji de fueguito.Por dentro, yo ya estaba buscando la forma de no cruzarme conmigo mismo en la fotocopiadora. —Che… ¿vos lo conocés bien a Abel? —pregunté, tanteando el terreno como quien pisa hielo finito. Marcela tardó en contestar. O eso me pareció a mí, que estaba sudando con el celular en la mano como si fuera un polígrafo portátil. —No personalmente. Pero Katia me habló bastante de él Tragué saliva. —¿Y qué te dijo? —Lo típico. Que es un tipo responsable, que trabaja mucho… pero también muy estructurado. Como que vive con un palo en el orto, ¿viste? Sonreí. Sí, lo había escuchado antes, mis compañeros de trabajo suelen decir eso de mí cuando creen que no estoy oyendo. Incluso había tenido el placer de decírmelo al espejo alguna que otra vez. La última fue cuando mi novia me dejó. —¿Y qué opinás, Cristian? ¿Te cae bien Abel? —La verdad… sí. Es estructurado, sí. Pero también es responsable. Trabajador. No jode a nadie. Nunca falta al trabajo. No sabía qué más decirle, no quería quedar como un adulador. Ahí vino el sablazo de vuelta. —“Responsable y ...
... trabajador” —escribió— es lo que dice la gente cuando no quiere admitir que alguien es un embole. Tipo que se levanta, hace lo que tiene que hacer, y se duerme sin haber vivido un carajo. ¿O no? Tuve que reírme. En voz baja. Aunque me doliera en el orgullo. —Bueno, hay algo de eso —respondí, siguiendo con el personaje—. En la oficina es igual. Tiene horarios fijos para todo. Si alguien usa su taza sin permiso, se enoja. Una vez anotó en una hoja qué personas usaban mal la abrochadora, porque las hojas les quedaban mal abrochadas. Sí, entiendo que esa vez me pasé un poco. Es que… no saben la cantidad de tiempo que se pierde cuando las hojas, que deberían estar abrochadas, se caen al piso. Y sabía exactamente quiénes son los que aún no saben usar ese aparato tan simple. Es una puta abrochadora, no un reactor nuclear. —¡¿Qué?! —contestó, con varios emojis llorando de risa—. No podés decir eso en serio. —Te juro. La tituló “Usuarios ineficientes de abrochadora”. La dejó arriba de la mesa de reuniones. Con nombres subrayados. Marcela tardó unos segundos. Después, otro mensaje: —JAJAJAJ pobre vos… te compadezco por tener que aguantar a un tipo así todos los días. Suspiré. No sabía si alegrarme por la empatía o preocuparme por lo bien que le caía esta versión editada de mí. “Cristian”, ese ser espontáneo y relajado que no se irrita con las migas en la mesa ni alinea los frascos del condimento por orden alfabético. “Cristian”, al parecer, es más divertido que ...