1. Disfruta, Hermana


    Fecha: 06/01/2026, Categorías: Hetero Incesto Masturbación Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... No puedes.
    
    Marta se acercó y la sostuvo del brazo.
    
    —Ve a acostarte. De verdad. Esto lo manejamos nosotros.
    
    Dianey bajó la mirada. El cuerpo vencido, la piel húmeda, el corazón desgarrado.
    
    asintió sin fuerza y subió a la habitación.
    
    Con la voz quebrada.
    
    Sin paz.
    
    La bebé seguía llorando.
    
    Se arqueaba. Buscaba. Gritaba desde un hueco que nadie alcanzaba a llenar.
    
    Como si el mundo se le hubiese desarmado otra vez.
    
    Ramiro y Marta se quedaron a su lado.
    
    Él intentó cargarla, pero la bebé se revolvía.
    
    —Está buscando el pecho —murmuró Marta, conteniendo las ganas de llorar—. No entiende por qué no está.
    
    —¿Dónde está el chupete? —preguntó Ramiro, ya revisando el cajón.
    
    —No lo quiere últimamente…
    
    —¿Y algo que se le parezca? Una tela, algo con el olor de Dianey, no sé…
    
    —Ella rechaza todo lo que no sea el pezón de mi hermana… —Marta se quedó en silencio un segundo, con los ojos fijos en la bebé—. Ya sé.
    
    Se sacó la blusa de la pijama con manos temblorosas.
    
    —¿Qué haces? —preguntó Ramiro, sorprendido.
    
    —Voy a intentarlo. Si lo que busca es contacto, calor, un pecho… puedo darle eso. No leche, pero sí consuelo.
    
    Ramiro tragó saliva. Quiso objetar, pero no dijo nada.
    
    No era un gesto raro. Era necesario. Instintivo. Doloroso. Humano.
    
    Marta se sentó en el sofá, desabrochó el sostén y acomodó a la bebé.
    
    —Tranquila, Nora… tranquila…
    
    La niña, al principio, se resistió.
    
    Pero al sentir la piel, el olor, el ritmo del corazón, ...
    ... se aferró.
    
    Se prendió al pezón con una fuerza casi desesperada.
    
    No era su madre, no era Dianey. No era lo que conocía.
    
    Pero era calor. Era contención. Era cuerpo.
    
    Y eso bastó.
    
    El llanto se apagó en segundos.
    
    Nora chupó.
    
    El cuerpo se rindió.
    
    Ramiro se sentó frente a ellas, en silencio, sin dejar de mirar, de pronto la imagen de su esposa con las tetas al aire y alimentando con la nada a Nora lo excitaba.
    
    Marta, aún con la bebé dormida en el pecho, le habló sin mirarlo:
    
    —No me importa lo que diga nadie. Esto es familia.
    
    —Lo sé —dijo él, bajando la cabeza—. Solo que…— Sin dudarlo, saco su verga del pantalón y comenzó a masturbarse frente a su esposa.
    
    Marta lo miro y sonrió con morbo
    
    —Lo único que me daría miedo ahora mismo… es que Dianey nos viera.
    
    La bebé suspiró sin dejar de succionar.
    
    Y el silencio de la casa se llenó de una paz frágil. Como de tregua.
    
    Ramiro se puso de pie sin dejar de masturbarse. Marta lo miraba, mordiéndose el labio, cuando lo tuvo justo al frente abrió la boca y dejo que el pene de su esposo ingresara en ella. EL morbo de hacerlo sobre Nora, que miraba atenta sin soltar el pezón, le daba a Ramiro una dosis extra de estímulo. Colocó entonces una de sus manos en la cabeza de su esposa y follo su boca, no salvajemente, pero si era él quien imponía el ritmo. Marta también estaba excitada y no podía detenerlo.
    
    La mamada fue rápida, Ramiro no era un toro sexual y la escena realmente lo sobrepasaba. Un par de ...
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