-
Eliana e Isaac una historia de amor (madre-hijo)
Fecha: 12/01/2026, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: CuentoRelatos
... y lamí su sabroso esfínter anal, su piel se erizo y sin dudarlo puse sus rodillas sobre mis hombros, ensalive ese delicioso ano y sin dudarlo lo penetre, el grito quedo rebotando entre las vacías paredes de la locación. Pasada la cabeza de mi pene, me detuve unos segundos, mis, ahora, lentos movimientos comenzaron, hasta tenerla toda adentro, el mete y saca se hacía cada vez más rítmico e intenso, estaba a punto de terminar, la saque de golpe, me acerque hasta donde estaba su cabeza, masturbándome le pedí que abra la boca para dejarle todo el semen en ella, debo aclarar que no quería tragar el semen, pues lo hizo una vez con mi padre y le supo feo. Hizo el esfuerzo de tragarlo, al finalizar me dijo… – Isaac este sabe rico. – Si mama, es que somos lo que comemos, yo tengo una alimentación sana, en cambio papa… – No me hables de el por favor. Ya nuevamente con nuestra ropa acomodada y como si fuéramos dos ladrones furtivos, observamos por una ventana el movimiento, para poder salir sin que nadie nos viera. En este punto ambos veníamos alucinados con la relación. Debido a las distancias de proximidad de los vecinos y familia, nadie sospechaba nada, solo éramos madre e hijo que Vivian en soledad en el medio del campo. Para no hacerla tan larga, te cuento cómo va la situación hasta ahora. En algún momento, habíamos hablado que sería lindo tener un hijo, que sea el fruto de su fruto más amado, por eso ella dejo de tomar las pastillas. Lo que viene ...
... continuación se inició en el cumpleaños de quince de mi prima, luego de la fiesta, habíamos salido bastante mareados por el alcohol (siempre nos medimos en su consumo pero ese día nos pasamos de copas) Íbamos caminando muy mareados, mama se tomaba de mi brazo pues le costaba dirigirse derecho, como quedaba relativamente cerca de casa nos manejamos caminando, al fin y al cabo diez cuadras para nosotros que acostumbramos a caminar no era mucho. Ella venía con un vestido hasta las rodillas, muy similar al de nuestro primer encuentro sexual. Las calles vacías por el horario de madrugada, el alcohol y los lugares desolados que pasábamos fueron los cómplices para decidirme al momento de pasar por un callejo estrecho y oscuro, para tener sexo. – ¿Eliana, te parece “hacer nuestras cositas” allí en ese callejón? – No Isaac, mira si pasa alguien. – Por la hora no creo que ande nadie por acá. Creo que muy a disgusto accedió, entramos en el callejón a los tumbos del mareo que teníamos, buscamos el mejor lugar para que no nos viera nadie y comenzamos la faena. Me la comí a besos, su cuello estilizado y pude chupar a gusto sus hermosas tetas mientras levantaba la falda y bajaba su tanga. La di vuelta para que apoye sus manos en un árbol recién cortado, parecía hecho para nosotros. Había quedado en una posición de perro pero de pie, saque mis diecisiete centímetro y de un solo empujón la envié hasta el fondo de su cavidad, yo estaba más desinhibido que de costumbre, la ...