1. Haruna La Dragona y el Rey Henet


    Fecha: 17/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos

    ... principio, solo para sentir cómo temblaba. Luego, un círculo lento alrededor de ese punto que la hizo gritar. —"Te devolveré el favor, mi reina"— susurró, antes de hundir su lengua en ella como un hombre sediento.
    
    Haruna gritó, sus caderas empujando hacia adelante por instinto, pero las manos de Henet la sujetaron con firmeza, obligándola a quedarse quieta mientras él “bebía” de ella.
    
    Y entonces… la mordió. No un pellizco, no un juego. Un mordisco deliberado, justo en el lugar más sensible, haciéndola gritar de dolor y placer al mismo tiempo, sus piernas temblando.
    
    Haruna jadeó, sus escamas brillando bajo una fina capa de sudor, su cuerpo tenso como un arco preparado para romperse. Henet no le dio tiempo a reaccionar.
    
    Con un movimiento fluido, casi cruel en su elegancia, desvió su miembro de aquel lugar virgen que la tradición exigía tomar primero… y en su lugar, hundió su longitud en ese otro “lugar”, estrecho, prohibido, sin preparación.
    
    Haruna gritó, un sonido entre dolor y shock, sus garras desgarrando las sábanas.
    
    —"¡Henet!" —rugió, pero su voz se quebró cuando él se enterró hasta el fondo, sin piedad, sin remordimiento.
    
    Él se inclinó sobre ella, sus labios rozando la punta de su oreja mientras su cadera presionaba hasta el límite.
    
    —"La tradición dice que debo romperte de una manera…" —susurró, su voz áspera— "Pero yo prefiero romperte… a mi manera."
    
    Y entonces, comenzó a moverse.
    
    —"Dilo" —exigió Henet, su respiración pesada pero ...
    ... controlada, como si esta fuera solo otra cosa más en su rutina— "Dime que es mío."
    
    Haruna negó con la cabeza, pero su cuerpo temblaba bajo el suyo, sus piernas encerrándolo sin querer.
    
    —"¡Nunca!" —gruñó, pero la voz le falló cuando él rozó ese punto interno que la hizo ver estrellas. Henet sonrió, salvaje, victorioso.
    
    —"Tu boca miente…" —murmuró, acelerando el ritmo, convirtiendo el dolor en éxtasis— "Pero tu cuerpo… dice la verdad."
    
    Haruna ya no podía pensar, el mundo se había reducido a calor, movimiento y esa voz profunda que la arrastraba más hondo en el abismo.
    
    —"Lo siento, Haruna… pero no estoy satisfecho." Y volvió a empezar.
    
    Cada embestida era más dura que la anterior, cada retroceso un juego cruel antes de clavarse de nuevo en ella. Ya no importaba el dolor, ya no importaba la humillación. Solo el ritmo implacable de Henet reclamándola, poseyéndola, convirtiéndola en suya.
    
    Las garras de Haruna destrozaron el colchón, sus gemidos eran roncos, desgarrados, pero su cuerpo respondía, sus caderas levantándose para encontrarlo incluso cuando su orgullo se negaba.
    
    —"Para…" —jadeó Haruna, pero su voz sonó falsa incluso para sus propios oídos.
    
    Henet no se detuvo. Se inclinó sobre ella, sudoroso, salvaje, hermoso en su dominio, y murmuró:
    
    —"Miente mejor, mi reina."
    
    Y entonces la tomó de las caderas y la volteó, empujándola sobre manos y rodillas, penetrándola aún más profundo desde atrás. Haruna gritó, su cola enroscándose alrededor de su muslo, sus ...
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