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Haruna La Dragona y el Rey Henet
Fecha: 17/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos
... palabras desvaneciéndose en sonidos que ni siquiera reconocía. La primera luz del sol se filtraba por los altos ventanales del palacio, pintando los cuerpos entrelazados de oro pálido y sombras. Henet la besó con fuerza, no como el amo que había sido durante la noche, sino con algo casi parecido a ternura. Su miembro, ahora flácido y satisfecho, descansaba contra su muslo, pero las marcas que dejó en Haruna aún ardían. Ella era un mapa de conquista: Chupetones violáceos en su cuello, sus pechos, el interior de sus muslos. Marcas de dientes en los hombros, donde Henet la había sujetado para empujar más hondo. Su anillo trasero, abierto, hinchado y rojo, un recordatorio brutal de cuántas veces la había tomado, en cuántas posiciones, hasta que sus gemidos se convirtieron en ronquidos agotados. —"Duerme" —susurró Henet, arrastrándola contra su pecho, como si no fuera la misma bestia que la había quebrado una y otra vez y Haruna, demasiado cansada para luchar, demasiado vacía para resistir, cerró los ojos. Pero incluso en el sueño, no hubo paz. Soñó con un ejército de Henets, infinitos, todos con esos ojos cafés hambrientos, esas sonrisas que prometían placer y dolor en igual medida. —"Nunca escaparas" —le susurraban, mientras manos incontables la tocaban, la penetraban, la devoraban. Y lo peor… Ella no luchaba. En sus sueños, arqueaba la espalda, gritaba su nombre, lo jalaba más cerca. Haruna abrió los ojos, desorientada por el sueño ...
... profundo y el cansancio que aún pesaba en sus huesos. La habitación estaba en penumbra, iluminada solo por el suave resplandor de las velas. Era de noche otra vez. Su cuerpo, que había sido un lienzo de dolor y placer, ahora estaba limpio, perfumado, envuelto en sábanas frescas. Y frente a ella, un banquete digno de una reina: ·Piezas enteras de carne asada, jugosas y humeantes. ·Frutas exóticas, cortadas en formas decorativas. ·Postres bañados en miel y chocolate, tentadores incluso para una dragona. ·Una jarra gigante de ponche especiado y un barril de cerveza oscura, su favorita. Pero lo que realmente llamó su atención fue Henet. Dormido. Envuelto en una sábana como un niño satisfecho. Con una sonrisa boba de felicidad estampada en el rostro. Algo en Haruna estalló. ¿Cómo se atrevía? ¿Cómo osaba descansar así, tan tranquilo, tan satisfecho, después de lo que le había hecho? Después de humillarla, quebrantarla, forzarla a sentir cosas que jamás quiso admitir? Sus garras se tensaron. El fuego en su garganta ardió, listo para escupir. Podía reducirlo a cenizas ahora mismo. Podía despertarlo a gritos, arañarlo, morderlo hasta que esa sonrisa se borrara. Pero entonces… El aroma de la comida llegó a sus fosas nasales. Su estómago rugió… y entonces lágrimas, se sentó en el suelo, con una pieza de Cerdo en la boca y una jarra de cerveza en otra mano, el... el, la había humillado, humillado su espíritu guerrero, su linaje dragón, su titulo, y no podía hacer ...