1. Mamá, ¿por qué estás desnuda? (8)


    Fecha: 19/01/2026, Categorías: Incesto Autor: PerseoRelatos, Fuente: TodoRelatos

    ... “no está permitido tomar fotos”, sonrió y me miró con una complicidad nueva.
    
    —Eso sí me gusta —dijo.
    
    Antes de irme a dormir, mamá se acercó a mi cuarto, como si la urgiera reafirmar el pacto.
    
    —¿Segurísimo que quieres ir? —preguntó, desde la puerta.
    
    —Sí, segurísimo —le respondí.
    
    Sonrió, y esta vez la sonrisa era tan plena que me pareció mentira que alguna vez la hubiera visto triste.
    
    —Gracias, hijo —dijo.
    
    Hacer maleta para una playa nudista es el acto más fácil del mundo. Porque por un lado, no hay que meter casi nada. Literalmente, lo que necesitas es bloqueador solar, un par de sandalias y alguna camiseta para no morir de insolación en el camino al hotel. Exagero: claramente uno lleva ropa, simplemente que se la quita llegando ahí (lo corroboré con Chat gpt)
    
    —¿Tienes miedo? —le pregunté, mientras la veía guardar, sacar y volver a guardar la botella de shampoo.
    
    Mamá me miró por encima del hombro
    
    —¿Tú no? —me desafió.
    
    —Claro que sí, —le dije, y los dos nos reímos.
    
    Apenas llegué corriendo de la uni tomamos el viejo carro que llevaba en la familia más tiempo que la maldita crisis en el país.
    
    El viaje fue una resaca interminable de paisajes. Nos turnamos dos horas cada uno para manejar.
    
    A las once, finalmente llegamos. El aire, espeso y salado, nos pegó en la cara como una cachetada de bienvenida. Nos estacionamos en la que parecía ser la posada más fancy del lugar.
    
    Se llamaba “El Paraíso de Nacha”, y el letrero estaba tan desteñido ...
    ... que costaba leerlo. Una mujer mayor, con el pelo como una nube y las cejas tatuadas de azul, nos recibió con un español salpicado de palabras en zapoteco.
    
    —Ustedes son los de la reserva.
    
    Mamá asintió, medio apenada. La señora nos llevó a la habitación y nos explicó lo obvio: dos camas, baño compartido, agua caliente sólo de siete a nueve, y “no traigan arena, por favor.
    
    El cuarto era mínimo: dos colchones delgados, sábanas con estampado de dinosaurios, una mesa coja y una ventana sin mosquitero-
    
    Dejamos las maletas, y mamá se desplomó en la cama.
    
    Me gustaría contar que algo más pasó, pero realmente estábamos muertos, cenamos en silencio en una pequeña fonda local.
    
    Al día siguiente, comenzó la aventura: después de un desayuno rápido, nos fuimos a la dichosa playa.
    
    Llegamos al acceso principal. No había portón ni barrera. Sólo un letrero pintado a mano que decía “Zona de tolerancia. Respete y sea respetado”.
    
    El primer shock fue ver que la playa, a esa hora, estaba vacía. Solo un par de cuerpos a lo lejos: una pareja de extranjeros tostándose al sol, y más lejos, un señor con barba blanca leyendo un libro bajo una sombrilla.
    
    Mamá caminó por la arena como si nada. Al llegar a un espacio libre, plantó la toalla en el suelo, se sentó y empezó a quitarse la ropa. Primero los lentes, luego la camiseta, y sin dudarlo, el short. Debajo sólo llevaba el bikini más discreto del universo: negro, con tirantes anchos y elástico firme. No hizo ni un solo gesto de ...
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