1. Mis compañeras de piso liberan a la bestia Cap.1


    Fecha: 22/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: MrWilson, Fuente: TodoRelatos

    ... piernas, masajeando la cara interior de mis muslos como preámbulo a mi sexo. Cuando posó su mano sobre mis labios vaginales encendió una mecha que ya no se podía apagar. Instintivamente comencé a rozarme con su mano, su muñeca, su brazo. No había límites con tal de restregarme lo máximo posible contra su piel. No podía parar de gemir.
    
    Me tumbó sobre la arena caliente y empezó a besar mi vientre, mis caderas hasta llegar a mi monte de Venus. Rozó su mejilla contra el corto pelito rubio que coronaba mi monte, como si fuera una almohada de pasto fresco.
    
    Entonces se incorporó y se desnudó completamente delante de mí.
    
    Su cuerpo era todo lo que había imaginado y más. Duro. Grande. Su polla estaba erecta, gruesa, palpitante. Mi boca se abrió de gula. Él se colocó entre mis piernas, rozando mi entrada con la punta. Esperó y me miró.
    
    —Dímelo —me pidió con voz ronca—. Dime que me necesitas dentro.
    
    —Necesito tu polla dentro, Mikel. Métemela ya.
    
    Me penetró con un gemido grave. Me llenó por completo. La sensación me arrancó un grito ahogado. Mis piernas lo envolvieron, queriéndolo más adentro. Cada embestida era lenta, profunda. Me hacía suya. Y yo lo era. Todo mi ser le pertenecía.
    
    —Sí… así… así… —gemía.
    
    El placer se expandía como una llama dentro de mí. Él se movía cada vez más rápido. Tomé la iniciativa y rodamos para ponerme yo encima. Él siguió follándome sin piedad, culeando hacia arriba haciéndome rebotar sobre su polla como un muelle. Y yo, como una fulana ...
    ... cualquiera, lo cabalgaba retorciéndome de placer mientras me pellizcaba los pezones.
    
    Abrí un momento los ojos y entonces... la vi.
    
    Había una chica de pie delante de nosotros. Nos observaba inmóbil y completamente desnuda. Algo me dijo que era la novia de Mikel.
    
    Quise detenerme pero solo me salió pegarme a él para no estar tan expuesta a su mirada. Sentí una punzada de culpa… pero ella no parecía enfadada. Se acercó a nosotros mientras Mikel seguía taladrándome y yo tumbada sobre él pecho con pecho escondiéndome de la mirada de la chica. Ella se arrodilló detrás de mí. Me acarició la espalda y besó mi cuello. Luego, como en una coreografía preparada, bajó su lengua por mi espalda a la vez que Mikel agarraba los cachetes de mi culo y los separaba.
    
    Y su lengua encontró mi ano en su camino. Grité.
    
    Su lengua se hundió entre mis nalgas, húmeda y ágil. Me comenzó a lamer el ano con una devoción imposible. Mientras Mikel seguía empujando su polla dentro de mí, duro, sin parar. El contraste era demencial: su rabo llenándome el coño, la lengua de ella recorriendo mi agujero prohibido. Era como si mis límites se rompieran uno a uno.
    
    —No puedo mássss —farfullé, entre sollozos de placer—. Me voy a correr…
    
    El orgasmo me atravesó como un rayo y no pude evitar gritar su nombre como una posesa.
    
    —¡¡¡¡MIKELLLLLLLL!!!!
    
    Todo mi cuerpo se contrajo, apretando su polla dentro de mí, cada músculo vibrando, mis caderas sacudiéndose. Me corrí tan fuerte que creí desmayarme. Y ...
«12...5678»