1. Mi Loredana.


    Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... y no me resultaba fácil aceptarlo de buenas a primeras. ¿Qué hacer? ¿Qué decir?
    
    Nos quedamos en silencio sin saber si mirarnos a los ojos o rehuir nuestras miradas. Loredana pudorosamente terminó de limpiar su cuerpo con su remera y luego sin importar su humedad, se la puso para cubrir su desnudez. La habitación estaba llena de aroma de sexo. Ella había tenido tres orgasmos en los últimos veinte minutos, yo había alcanzado dos veces el ápice del placer eyaculando copiosamente; el último con una fuerza inaudita que bañé gran parte del cuerpo de ella con mi semen caliente.
    
    ¿Estaba mal todo esto? ¿Un padre y su hija masturbándose juntos? Lo más probable es que sea catalogado como una cosa aborrecible. Tal vez por los que nunca han vivido una experiencia de este tipo. Para mí en cambio, había sido el clímax más maravilloso y satisfactorio de toda mi vida. Una ocasión cálida e íntima de sentirme cerca de ella y fortalecer nuestro vinculo. Ahora estaba enfrentado a la realidad, debía responder la pregunta de mi hija. Ella fantaseaba con tener relaciones conmigo y había manifestado su deseo de ir más allá que solo masturbarnos juntos.
    
    Como padre debía responder en contra de mis instintos de hombre. Me quedé mirándola y recorriendo su cuerpo con mi mirada. Sus senos todavía pequeños cubiertos por la remera manchada de semen, sentada sobre sus blancas y largas piernas, sus muslos todavía mojados por sus fluidos. La respuesta me la estaba dando mi cuerpo, mi polla volvía a ...
    ... revivir y ponerse dura. Ella sonrió cuando vio la reacción. Mi boca estaba seca, saqué mi lengua para humedecer mis labios, me aclaré la garganta y luego saqué el habla, pero tampoco quería ser tan taxativo con un Sí o un No. Así que le pregunté.
    
    —¿Podrías mostrarme algunos de esos videos que sueles ver en tu laptop? … Quiero cerciorarme de que es lo que ves para tener una buena idea de que es lo que quieres …
    
    —¡Ah!, bueno … Hay muchos … Vamos a mi laptop para verlos en la pantalla más grande …
    
    Dejé escapar un suspiro de alivio, había ganado algunos minutos antes de responder lo que ya me resultaba obvio. Loredana bajó de la cama y se dirigió a su escritorio donde estaba su computadora portátil. Observé sus lindas nalgas blancas moviéndose en armonía con su cadencioso caminar; Loredana era ya un espectáculo de mujer a su tierna edad y mi respuesta era ya evidente.
    
    Se detuvo frente a su escritorio y encendió la computadora, pero antes de sentarse, extrajo desde un cajón de su escritorio una vieja toalla de playa a rayas blancas y azules. Le dio varios pliegues y la colocó sobre la silla, luego se sentó en ella.
    
    —¡Uhm! … De tiempo me preguntaba que fin había hecho mi toalla de playa preferida …
    
    Dije levantándome de la cama, ella se rio audiblemente sin siquiera mirarme, al tiempo que decía.
    
    —Sí … La uso para … ¡Ehm! … Ya sabes … No quiero manchar la silla cuando me salen algunas gotas … Estos videos me calientan mucho …
    
    Se puso a navegar entre varios sitios ...
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