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Mi Loredana.
Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... pornográficos y mientras lo hacía, le dije. —¡Ese! … Ese con la rubia y ese hombre delgado … —¡Oh! … Es uno de mis favoritos … El video mostraba a una joven rubia, aparentemente adolescente, con un hombre que al menos le doblaba la edad, unos treinta o treinta y cinco años, estaban de pie besándose y acariciándose. Me paré al lado de Loredana y puse una mano en su hombro. —¿Ellos son padre e hija? … —Interpretan esos roles, pero son actores profesionales … —¿Heterosexuales? … —Sí, eso me gusta … Pero hay videos con lesbianas y homosexuales también … Noté que Loredana había deslizado su mano entre sus piernas y se estaba tocando. Me sorprendió lo cómoda que se sentía viendo un video pornográfico junto a mí, no tenía ninguna ambivalencia, se comportaba como si siempre hubiéramos hecho esto. En tanto, en el video, la chica se había arrodillado y acariciaba la polla del hombre, masajeándola con sus firmes tetas y lamiendo con su lengua cada vez que esta asomaba en el surco en medio a sus pechos. El hombre solo acariciaba los cabellos de la muchacha, note que la chica tenía una mano entre sus piernas al igual que mi Loredana, acariciaba su coño y gemía al igual que mi Loredana. Se trataba solo de una mamada, no había sexo con penetración, prácticamente no había incesto, pero no por eso la escena perdía su erotismo y ese placer de lo prohibido. Los roles de padre e hija tampoco eran exagerados. Mi mano se fue automáticamente a mi polla. No podía ver ...
... algo así sin masturbarme. Loredana se giró a observarme y luego se levantó de la silla. —Siéntate … Eso fue lo que hice, me senté sobre la suave toalla y ella se sentó sobre mis muslos, dejándome amplio espacio para jugar con mi polla. Otra vez nos masturbábamos juntos, esta vez mirando un video de incesto. Muy pronto gotitas de semen mojaron el fondo de la espalda de Loredana, escurriendo como lágrimas entre sus glúteos. Ahora nada importaba, el que ella fuera mi hija y yo su padre era nada más que una cosa circunstancial. Éramos solo una pareja disfrutando de la maravilla del sexo, yo complaciéndome de la belleza de la excitación de mi hija. ¿A quien diablos le importa si ella es mi pequeña hija y yo su propio padre? La chica de la pantalla ahora estaba sentada en la piernas de su supuesto padre, al igual que mi pequeña Loredana, vi como él la masturbaba y acariciaba sus senos. Me pareció algo de experimentar con mi hija. Pasé una mano por su cintura hasta alcanzar su panocha mojada, mi otra mano se fue a sobajear sus tiernas tetas. Estaba en eso cuando la mano de Loredana se cerró alrededor de mi pene, comenzando a magrearlo hacia arriba y hacia abajo. Mordí su cuello y besé su lóbulo, sentí que mi placer se había agigantado considerablemente y estaba pronto a explotar; pero de nuevo Loredana se me adelantó por unos segundos. Meció su ingle follándose en mis dedos frenéticamente y con suaves quejidos se estremeció entre mis brazos. En ese momento comencé a salpicar ...