1. Mi Loredana.


    Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... su espalda con mis cálidos borbotones.
    
    —¡Dios santo! … ¡Aaaahhhh! … ¡Uhhhh! … ¡Ummmm! …
    
    Sus muslos se cerraron firmemente aprisionando mi mano entre ellos y ella no cesaba de gemir y chillar; mientras yo también tensaba mi cuerpo y presionaba mi polla contra su espalda rociándola con mi esperma. Me apoyé en la espalda de ella tratando de recuperar mi respiración y compostura.
    
    Quedé respirando afanosamente en su cuello, Loredana medio giró su rostro y rozó mis labios, no pude apartar mi boca y la besé, nos besamos como dos chicuelos del colegio, mi hija me hacía rejuvenecer, me daba nuevas energías. Sus labios eran suaves y tiernos, su rostro estaba sudoroso y enrojecido, probablemente también el mío. Mis manos todavía apresaban y acariciaban sus deliciosas tetas duras como melocotones. Ella se levantó ágilmente y se volvió a sentar a horcajadas sobre mis muslos, pero esta vez girada hacia mí. La miré a los ojos, le sonreí y con una voz afanosa le dije.
    
    —¡Hola!, hermosa …
    
    —¡Hola!, papi …
    
    Los ojos de Loredana estaban muy abiertos. Tenía una dulce expresión mezcla de niña rebelde, sorpresa, asombro y afecto. Solo nos miramos por lago rato, puse mis manos en sus amplias caderas y no volví a moverme. Ella miró mi boca y lamió sus labios, luego mientras acercaba su rostro al mío fue cerrando sus ojos y volvimos a besarnos.
    
    Creo que ese fue un momento decisivo entre Loredana y yo. Nos estábamos aceptando el uno al otro. Desde cuando la escuchaba detrás de la ...
    ... puerta, hasta cuando me escondí en su armario para luego masturbarnos juntos sobre su cama, incluso cuando veíamos el video pornográfico con ella sentada en mis piernas; todavía existía una quizás mínima posibilidad de poner termino a toda esta situación, pero sintiendo el ardor de su beso y la forma en que ella estrechaba su cuerpo contra el mío, me hacía suponer que tanto ella como yo estábamos dispuestos a ir aún más allá. Y después, no habría vuelta atrás.
    
    Su beso apasionado me hacía vibrar, todavía era un beso sin lengua. Había sencillez, ternura e inocencia en ese beso tierno y suave; entonces metí mi lengua en su boca y ella no perdió tiempo en introducir la suya en la mía. Había besado a Loredana una infinidad de veces, pero esta era la primera vez que sentía los labios de la mujer que había en ella. Temblé estrechando su frágil cuerpo con sus duros pezones aguzados empujando contra mi pecho, jadeé casi sin aliento mientras mi polla volvía a revivir con nuevos bríos. Ella se separó ligeramente de mí y me sonrió.
    
    —¿Estás bien, papi? …
    
    —Sí … Pero no dejes de besarme …
    
    Nuestros labios volvieron a unirse y ella comenzó a hacer una especie de vaivén con sus caderas, frotando sus mojados labios mayores contra la cabezota de mi glande. Nuestras lenguas seguían explorándonos, ambos gemimos y jadeamos besándonos con lascivia y ardor, nos estábamos chupando la boca casi en forma obscena, como si fuese una película porno.
    
    Como en sincronía, ambos miramos la pequeña ...
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