1. Mi Loredana.


    Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... …
    
    Logré balbucear entre jadeos. Estaba delirando de excitación y mi mano alcanzó mi verga dura como el acero. Magreé mi pene por un rato mientras todavía estaba boca abajo contemplando la vagina vibrante de mi hija, pero no pensé que pudiese llegar a un clímax de ese modo, solo que estaba motivado y bastante cerca.
    
    —¿Puedes besar otro poco mi coño, papi? … Pero con cuidado, está demasiado sensible todavía …
    
    Volví a abrir su coño con mis dos manos y hurgueteé con mi lengua en el charco sabroso de su femineidad, Loredana abrió ampliamente sus piernas y cerro sus ojos gimiendo y jugando con mis cabellos.
    
    Deslicé mi lengua lo más profundo posible e hice movimientos en círculos por dentro y por sobre su labia excitada. Loredana gimió y levantó su pelvis arqueando su espalda, para permitir que mi lengua avanzara lo más profundo dentro de ella. Miré su coño mojado y luciente. Inhalé su esencia de mujer, el delicioso aroma de excitación sexual de mi pequeña hija. Después observé su clítoris y me sorprendí de verlo totalmente erguido y desafiante, como esperando por mi lengua. ¿Será eso posible? ¿Podría volver a hacerlo?
    
    Esta vez no lo pensé ni siquiera un segundo. Inmediatamente bajé mis labios y lo apresé entre ellos, comenzando a frotarlo con mi lengua en todas las direcciones. Mi lengua azotaba su protuberancia arremolinándose y haciéndole cosquillitas, mientras mis labios se cerraban y lo chupaban, succionando fuertemente para masturbarlo enérgicamente. Entonces ...
    ... deslicé dos de mis dedos en su vagina para follarla con ellos mientras deliraba chupando su coño.
    
    —¡Aaarrrggghhh! … ¡Urgh! … ¡Aaahhh! … ¡Umpf! … ¡Ummmm! … ¡Uuuuh! …
    
    Gritó Loredana cerrando de golpe sus piernas, pero yo ya estaba allí pegado como un molusco gasterópodo marino, (una vulgar lapa), moviendo mi lengua y torturando su clítoris que se había vuelto a poner duro. Lo lamí y lo chupé hasta hacerlo entrar en mi boca. Que cosa más esplendorosamente exquisita, le comí el coño a mi hija como si fuera un hebreo en el desierto recibiendo su maná divino directamente del cielo. Ella pataleó y se revolcó un poco en la cama, pero finalmente aferró mis cabellos y comenzó a follar mi boca con su vagina caliente, abierta y excitada mientras daba gritos cachondos. Otra vez percibí en anticipación sus temblores, continué a succionar su botoncito tembloroso y ella explotó en otro orgasmo fabuloso. A medida que ella recuperaba de a poco sus fuerzas, me sentí orgulloso, satisfecho, feliz y lleno de amor y de lujuria por la carne de mi carne. Ahora yo quería más. Quería hacer de todo con ella.
    
    Mientras ella todavía jadeaba con los ojos semicerrados, me levanté hacia las almohadas y puse mi dura y larga polla cerca de su rostro. Me miró solo un instante y luego comenzó a lamer mi cabezota hinchada y chorreante de gotitas de pre-semen como si fuese un delicioso helado para chupetear.
    
    —¿Te gusta lamer mi polla? …
    
    —¡Oh, sí! … Me encanta …
    
    Me incliné sobre ella y comencé a ...
«12...131415...27»