1. Mi Loredana.


    Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... follar su párvula boca inocente. Me sorprendí de mí mismo, nunca antes había hecho eso. No me gustaba mucho experimentar, pero ahora estaba dispuesto a todo junto a mi niña preciosa. Debía sentirme mal, debía sentirme como un padre pervertido y fracasado, pero no era así, me estaba sintiendo como nunca me había sentido antes. Mi polla hinchada se hundía profundamente en la boca de ella atosigándola y provocándole algunas arcadas, pero ella resistía estoicamente mis profundas estocadas a su laringe.
    
    Tenía los ojos cerrados, una mano en la nuca de Loredana y con la otra me apoyaba para no caer encima de ella. Comencé a sentir la tensión en mis piernas, mis bolas se encogieron, mi pelvis aceleró sus locos movimientos. Me llegó como un tsunami, olas y olas de semen blanco comenzaron a brotar de mi polla, sentí que mi hija se apoderaba de mis caderas y me tiraba más adentro de su boca, la escuchaba tragar y tragar, estaba acabando en su boca, con un poco de pudor lo saqué de su boca y le acabé en su rostro angelical. Todo me parecía correcto, bien y necesario. Mi esperma caliente escurría por sus pómulos y mejillas, con un denso filamento pendiendo de su barbilla. Pero esto no era el final.
    
    Después de bajarme de ella y recostarme a su lado para descansar algunos minutos. No dimos algunos besos más murmurando palabras de afecto y amor. Y tanto yo como ella no relajamos en un dulce e inevitable sopor de cansancio y satisfacción. Nos quedamos dormidos.
    
    ***
    
    Me desperté ...
    ... durante la noche y me escabullí a mi dormitorio. ¡Santo Dios! ¿Qué me había sucedido? ¿Cómo es que no supe contenerme? ¿Qué raza de padre soy? ¡Me he aprovechado de mi hija adolescente! Me sentí profundamente avergonzado por haber cedido a mis más bajos instintos. Sabía que algo así no debía haber sucedido. Ella era simplemente una adolescente con sus hormonas revolucionadas. Se suponía que el adulto responsable era yo. Pensé de haberme convertido en un monstruo degenerado y pervertido del peor tipo.
    
    Al día siguiente tenía un viaje al puerto de San Antonio y me levanté temprano, Loredana todavía dormía cuando salí. No pude dejar de pensar en ella durante toda la jornada. Seguramente ella habrá reflexionado y estará hecha una furia conmigo. Tenía que hablar con ella. Ese día regresé tarde a casa, me acerqué a su puerta y toqué suavemente.
    
    —¿Loredana? … ¿Estás despierta? …
    
    —Sí, papi …
    
    —¿Podemos hablar, cariño? …
    
    —Espera un segundo …
    
    Escuché un revuelo de ruidos mientras ella se acomodaba, luego dijo.
    
    —Puedes entrar …
    
    Apenas entré reconocí inmediatamente el olor a coño. Loredana estaba sentada sobre la cama con sus piernas recogidas y su laptop en su regazo. Vestía sus leggings y una remera corta que dejaba bien en vista su vientre liso. Noté que sus dedos estaban húmedos.
    
    —¡Ups! …
    
    Chilló cuando noto que miraba sus dedos. Rápidamente los restregó en sus leggings para secarlos. Sus mejillas estaban sonrojadas y sus tetas parecían hinchadas con sus duros ...
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