1. Mi Loredana.


    Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... a que te pase …
    
    Con esa premisa en mente le di el beso de las buenas noches y salí de su cuarto con una mediana erección. Había sido una dura prueba no volver a repetir lo de antenoche, hasta cierto punto me sentí orgulloso de haber podido controlar mis demonios. Pero yo sabía muy bien que estaban ahí y me acechaban a cada paso tratando de hacerme recaer en lo morboso y prohibido. También tengo que decir que no soy de fierro, me fui a mi dormitorio y me masturbé. Sí, me masturbé, pero lejos de ella.
    
    Logramos retomar nuestras vidas, ella a sus estudios y yo a mis viajes y a mí trabajo, pero no podía sacármela de la mente. Durante los viajes que iba sin copiloto, me metía en la litera del camión y me masturbaba pensando en Loredana y volver pronto a casa solo para poder verla. Ella era mi luz, iluminaba toda mi vida.
    
    Llevábamos cerca de una semana manteniéndonos bajo control. Ese fin de semana era ya noche y me estaba adormeciendo cuando sentí movimiento de alguien que se subía a mi cama. Era Loredana.
    
    —¿Lore? … ¿Qué haces aquí, hija? …
    
    —Papi … No puedo dormir … Quiero saber, ¿por qué estás enojado conmigo? …
    
    —No lo estoy ni lo he estado …
    
    —Pero ya no te siento como antes … Me rehúyes … Estas alejado de mí …
    
    —Pues es solo tú imaginación … Yo soy el mismo de siempre … ¡Ummm! … ¡Yawwnn! …
    
    Bostecé ostentosamente tratando de no quedarme dormido.
    
    —Ves … Ahora mismo estás durmiéndote y no quieres escucharme … No quieres nada conmigo …
    
    —Estoy ...
    ... cansado, hija … Estuve tres días en la carretera durmiendo solo a ratos …
    
    —¿Y pensaste en mi durante esos días? …
    
    —Por supuesto que sí … Eres mi hija y debo cuidarte …
    
    Estaba casi por dormirme otra vez cuando ella se movió y tocó mi brazo.
    
    —¿Y que pensabas, papi? … Cuéntame … Quiero saber que pensabas de tu hija sola en casa …
    
    Esa pregunta me inquietó bastante; eran tantas las veces que me detuve a masturbarme pensando en ella y mi polla también se comenzó a inquietar.
    
    —Pensaba en tus estudios … En tu colegio … En tus excelentes calificaciones … Estoy juntando el dinero para que vayas a la universidad, ¿sabes? … Quiero que seas una profesional …
    
    —¿Solo eso, papi? … ¿No pensabas nada más? …
    
    —Bueno … También a lo que habíamos hecho y que no volveremos a hacer jamás …
    
    Dije remarcando mis palabras para que entendiera que estaba hablando seriamente.
    
    —¿Deveras, papi? … ¿Tu polla no se puso dura? … Porque pienso que ahora tienes la polla durita, ¿no es verdad, papito? …
    
    Eso me empezó a quitar el sueño, no sé cómo, pero ella sabía que mi polla estaba tan endurecida que casi me dolía, pero debía resistir, así se aburriría y se iría. La sentí acurrucarse más a mí y dijo.
    
    —¿Sabes, papi? … Yo sí he pensado en ti … Ahora mismo tengo mi almejita toda mojada … Me estoy metiendo los dedos, papi … Mi panocha arde y está toda empapada pensando a tu polla … Esa polla dura que tu tienes ahí entre tus piernas … ¿Me la dejas tocar, papito? …
    
    Sentí su mano sobre mi ...
«12...161718...27»