1. Mi Loredana.


    Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... vientre y rápidamente la sujeté; sus dedos estaban mojados con los fluidos de su coño.
    
    —No lo hagas, cariño …
    
    Intenté recomponerme, pero mi polla había levantado una enorme tienda y no había forma de ocultarla; afortunadamente las luces estaban apagadas. Sus dedos mojados estaban sobre mi vientre y podía perfectamente sentir la humedad en ellos.
    
    —Pero está bien, papi … Eres un apuesto hombre … No tienes una mujer … Me tienes a mí … Como yo te tengo a ti … Yo pienso en ti y en lo sabrosa que era tu polla en mi boca … No puedo olvidar eso, papi … Me mojo pensando en ello …
    
    Traté de doblar mis rodillas para ocultar mi furiosa erección. Me estaba volviendo loco.
    
    —Hija, tienes que entender que no podemos hacer esas cosas …
    
    Dije sin soltar su mano mojada que comenzaba a hacer círculos en mi ombligo.
    
    —¿Por qué no, papi? … No hay nada de malo en pensar estas cosas … ¿Lo hiciste, papi? … ¿Pensante en mí? … ¿Pensante en tu Loredana que no hace otra cosa que pensar en ti? …
    
    Se acurrucó más cerca. Sentí su cuerpo suave y cálido. Creí sentir también sus duros pezones en mi brazo. ¡Santo Dios! Hubiese querido saltarle encima y follarla hasta eyacularle en su cerebro. Respiré lo más tranquilo que pude y me quedé callado.
    
    —Lo ves, papi … El que calla otorga … Entonces lo hiciste, ¿verdad, papi? …
    
    Ya no tenía sentido negarlo y ella lo sabía.
    
    —¡Ehm! … Bueno … Sí, lo hice … Y no estuvo bien eso, yo … ¡Ehm! …
    
    —¡Calla! … No tienes que explicarme nada … A mi ...
    ... me sucede lo mismo, ¿sabes? …
    
    En ese momento debí alejarme de ella y mandarla de regreso a su dormitorio, pero ahora estaba acariciando mis pectorales y no tuve las fuerzas para hacerlo. Ella pasó su pierna sobre mi muslo y tuve que bajar mis piernas. Ahora su muslo casi rozaba mi polla en furibunda erección. Sus dedos húmedos me hicieron cosquilla en mi tetilla derecha. Con una voz rauca y seductora, me dijo.
    
    —Eso es lo normal, papá … Y dime, ¿te masturbaste cuando pensaste en mí? … Pues yo lo hice … Me metí mis dedos en mi panocha e imagine tu gorda polla otra vez en mi boca dejándome sin aliento … Fue maravilloso, papi … Después te corriste en mi garganta … Bañaste mi cara … Eso no se puede olvidar … Tú polla es exquisita, papi …
    
    Me pregunté si estaba soñando o no. Me parecía tan de ensueño escuchar todas esas palabras de boca de mi hija, esto debía ser solo otro de mis tantos sueños cachondos. Entreabrí mis ojos y su perorata continuaba, con su mano jugando con mis vellos pectorales.
    
    —¿Crees que soy una hija asquerosa por pensar en eso, papi? …
    
    Sentí que me miraba atentamente aún cuando no podía ver claramente su rostro. Quizás ella tenía ojos de gata y podía verme en la oscuridad.
    
    —No … No … Pero creo que nos es bueno …
    
    Dije tratando de disimular mí ansiedad.
    
    —Me gustó todo lo que hicimos, papi … Me arrepiento de no haber guardado mi virginidad para ti, ¿sabes? … Te la merecías mucho más que mi novio … Pero también pensé a ti cuando él me metió su ...
«12...171819...27»