1. Mi Loredana.


    Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... regresé a casa antes que mi hija volviera del colegio. Aparqué el coche dentro del garaje para que ella no lo viera. Me fui a mi cuarto, me coloqué pantalones cortos y una remera azul y me fui al dormitorio de Loredana. Desde la ventana podía ver la vereda por donde ella debería aparecer de un momento a otro. Como a eso de las tres, la vi que llegaba en su bicicleta cargando su pesada mochila, cuando entró a la casa yo me escondí en su armario.
    
    Estaba muy nervioso porque el riesgo era enorme. ¿Qué pasaría si ella me descubría allí? ¿Qué podría decir yo en mi defensa? No había manera de encontrar respuesta a esas inquietudes, así que deje de pensar en las consecuencias. Mi corazón parecía querer salir de mi pecho cuando la escuché entrar a su cuarto.
    
    Dejó caer su mochila sobre una silla. Había dejado una pequeña abertura de un centímetro más o menos, para poder espiarla, desde allí podía ver bien casi toda la cama. Ella giraba por su habitación y vi que llevaba los auriculares de su iPod puestos, a ratos bailoteaba al ritmo de alguna canción que escuchaba. Entonces vi que comenzaba a quitarse la ropa.
    
    Bailó y canto frases incomprensibles, parecía en inglés. Se quitó las zapatillas sentada en su cama, luego la falda y su blusa, debajo de esa llevaba una remera blanca, dejó todo sobre una poltrona y cuando se metió sobre la cama se quitó las bragas, quedándose solo con la delgada camiseta. Su coño estaba completamente afeitado, cosa que no me sorprendió mucho, pues ...
    ... ya había encontrado maquinillas de afeitar en el baño, en su momento pensé las utilizase para sus axilas y línea de bikini, no sabía que depilaba enteramente su entrepierna.
    
    Un par de minutos después se sacó los audífonos y dejó su iPod sobre su mesita de noche, luego se sentó en su cama y se quitó la camiseta y su sujetador, tirándolo hacia los pies de la cama. Ahora estaba completamente desnuda. Por unos instantes la perdí de vista, se había levantado, pero no sabía que es lo que estaba haciendo y esto me puso muy nervioso; de un momento a otro podría haber abierto la puerta del armario y me encontraría allí con mi verga dura como palo. Afortunadamente nada de eso sucedió, simplemente volvió a la cama, se recostó boca arriba y sus manos comenzaron a acariciar su vientre liso.
    
    Casi me volví loco de lujuria, ahora lo estaba viendo. Estaba viendo a mi hermosa hija adolescente totalmente desnuda que comenzaba a acariciar su cuerpo escultural. Sin siquiera pensarlo comencé a magrear mi pene caliente y tieso.
    
    Loredana comenzó a acariciar sus pechos todavía pequeños, aprisionando sus pezoncitos entre sus dedos; con su cabeza apoyada a la almohada y sus ojos cerrados en ensueño. Se mordía su labio inferior y de tanto en tanto asomaba su lengua para humedecer sus labios ligeramente entreabiertos en éxtasis. Tenía sus piernas cruzadas con los muslos apretados sujetando su mano estrechamente entre ellos.
    
    Tenía que poder ver mejor. Me acerqué a la abertura de la puerta del ...
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