-
Mi Loredana.
Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... … —Me encantaría … Dije y me bajé rápidamente los pantalones del pijama. Dado que no había luz suficiente para ver, ¿A quien podría importarle si estaba con o sin pantalones? —Lo sabía … ¡Oh, papi! … Eres tan caliente como yo … Y ahora me voy a correr … ¡Joder! … Me estoy corriendo, papi … ¡Aaahhh! … ¡Umpf! … ¡Me corro!… ¡Aahhhh! … ¡Aahhhh! … ¡Córrete conmigo, papi! … ¡Córrete en mis tetas! … ¡Hazlo, papá! … ¡Uuhhhh! … ¡Aahhhh! … Rápidamente me levanté y sacudí mi pija apuntando hacia donde pensaba que podían estar sus senos, no podía verlos claramente, pero pensar en volver a bañar su hermoso y delicado cuerpo con mi esperma, fue suficiente para incitarme y explotar como un volcán. —¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Aaahhh! … ¡Umpf! … —¡Oh, papi! … ¡Eso fue increíble! … ¡Vinimos juntos! … No me quedaba aliento para responder, pero me sentí bien de hacerla feliz. Como pudo me tomó una mano y me la apretó fuerte. Sin duda fue una de mis mejores experiencias sexuales en toda mi vida. Eso no quitaba la gravedad del asunto, también era una de las cosas más vergonzosas hasta ahora. Finalmente logré decir. —Me alegro de que te haya gustado, cariño … —Y a ti, ¿te gustó? … —Sabes que sí … —¿Y tu sabes que ahora mi coño está lleno de jugos? … —Supongo que debe estarlo después de este loco momento … Hasta puedo olerte … —Sí, papi … Haces que me vuelva loca … Y si puedes olerme, ¿No te gustaría saborearme? … Dijo mientras acercaba sus dedos mojados a mi boca. ...
... No pude decir nada, solo sé que se los chupé hasta dejarlos limpios. —Parece que te gustan mi jugos, ¿verdad? … —Sí, me gustan mucho … —Y tengo mucho más aquí abajo, papi … ¿Quieres probar? … Ya había probado su delicioso néctar anteriormente, casi sin pensarlo me puse en medio de sus piernas. En la tenue iluminación de mi dormitorio, podía ver los blancos muslos de Loredana, a medida que me fui inclinando, pude percibir su perfume y su temperatura, aspiré su esencia de niña mujer y saqué mi lengua para separar sus hinchados labios mojados. —¡Uhhhh, papi! … Eres un experto lamedor de coños … ¡Ahhhhh! … Suspiró cuando lamí su rajita desde su culo hasta su glorioso clítoris. Metí mi lengua en su cálida hendedura tratando de absorber cada molécula de su líquida esencia. Comencé a alimentarme de su coño caliente. Chupaba y tragaba saciándome de su divina y exquisita sopa. Luego me posicioné sobre su lentejita erguida, primero lo lamí y luego lo chupe sediento. —¡Uggghhh, papi! … Me vas a volver loquita otra vez … ¡Ssiii, papi! … ¡Sigue así! … ¡Que rico que me lo haces, papi! … ¡Ssiii! … ¡Ssiii! … ¡Umpf! … ¡Uhhh! … ¡Ahhh! … Apretó mi cabeza con sus muslos y comenzó a corcovear tratando de escapar de mí, al tiempo que follaba mi boca con su vagina abierta y jugosa. —¡No te detengas! … ¡No pares! … ¡Me estoy corriendo, papito! … ¡Aarrgghh! … ¡Ahhh! … ¡Ahhh! … ¡Mmmm! … Me sentí en el paraíso bebiendo sus divinas secreciones. Loredana abrió sus piernas y ...