1. Mi Loredana.


    Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... me dejo chuparla mientras se estremecía con tiritones y acompañaba el todo con su risita cantarina y gemidos libidinosos.
    
    —Te gustó eso, ¿verdad? …
    
    —Yo … ¡Ehm! … Creo que no debería haber hecho eso …
    
    —Pero por como me comiste el coño debe haberte gustado, ¿verdad? …
    
    Ella me empujó sobre la cama y se vino encima de mí con sus labios rozando los míos, nos besamos como viejos amantes. Metió su lengua en mi boca y escarbó el sabor de su propio coño. Compartimos el sabor divino de su panocha. Nunca me había corrido tres veces en una noche, pero ésta, estaba a punto de ser mi primera vez.
    
    Nos besamos por largo rato, luego ella besó la punta de mi nariz y se enderezó pasando las manos por su cuerpo todavía bañado por mi semen.
    
    —Creo que tendré que lavarme un poco … Me dejaste toda pegajosa …
    
    Se sentó en sus rodillas y comenzó a esparcir mi semen por su piel, en eso se fijó en mi polla.
    
    —¡Oh, papi! … Todavía estás durito …
    
    Estiró su mano y me hizo cariñosas cosquillas en mi glande.
    
    —¿Qué podemos hacer con esto, papi? …
    
    Me miró expectante. Sabía que ella quería continuar jugando conmigo, pero yo realmente no sabía que hacer ni que decirle. También yo quería continuar y follarla hasta sacarle los sesos. Pero ella es mi hija y debería detenerme aquí.
    
    —¿Sabes qué, papi? … Me iré a lavar y al regreso me dices que vamos a hacer con tu polla así de dura … No te puedes quedar así … No quiero sentirme culpable de eso …
    
    Así diciendo saltó fuera de la ...
    ... cama y se dirigió raudamente al baño; otra vez gocé de la vista de sus redondos y firmes glúteos oscilando al ritmo de su caminar, realmente Loredana tenía un culo como para enmarcarlo en una obra de arte.
    
    Volvió envuelta en una toalla blanca y se sentó sobre la cama secando sus cabellos con una toalla más pequeña. Tenía unas irrefrenables ganas de orinar, así que me levanté y le dije.
    
    —Es mejor que yo también vaya a darme una refrescada …
    
    Me tomó solo algunos minutos meterme bajo la ducha y orinar mientras dejaba escurrir el agua tibia y reponedora por mi cuerpo exhausto. Me sequé rápidamente y volví a mi habitación, encontré a Loredana extendida sobre la cama totalmente desnuda y con las piernas bien abiertas que examinaba su coño con atención.
    
    —Estoy viendo mi coño, ¿sabes? … Me he corrido tantas veces que pensé podía tener alguna laceración o cambio, pero no tengo nada, solo mi clítoris está un poco delicado y me estremezco cada vez que lo toco … Por lo demás no tengo nada, papi … Ven … Ven a mirar también tú …
    
    Todas las molestias y el cansancio que sentía desaparecieron de golpe al ver a mi sexy angelita con sus duras tetas desnudas y su panocha rosada abierta que se ofrecía para dejarme chequear su cuevita caliente. Me incliné entre sus piernas y efectivamente su cuquita lucía preciosa, pulcra, aromática, tibia e invitante.
    
    —¿Quieres que nos masturbemos otra vez, papi? …
    
    Me dijo con una vocecita dulce e inocente, como si fuese una angelita con alitas, ...
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