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Mi Loredana.
Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... encharcada panocha. Mirándome fijamente ella encorvó su espalda hacia atrás mientras sus manos subieron a masajear sus esplendidas tetas. La miré lascivamente y pregunté. —¿Está bien si me desnudo? … —Claro que sí … Yo también quiero verte … Me dijo meneando sus cejas seductoramente. Me puse de pie un momento para despojarme de mis pantalones cortos, también me quité mis boxers. Vi la mirada de Loredana fija en mi entrepierna, recorrió toda la longitud de mi polla escudriñando mis cojones que se balanceaban en su engurruñado saquito. Agarré mi polla con mis dos manos y se la mostré a ella. —No está mal para tu anciano padre, ¿verdad? … Se que mi polla esta un poco por sobre la media. Mi esposa me dijo que cuando había tenido sexo conmigo por primera vez, pensó que la estaba desvirgando por segunda vez. A mis treinta y siete años me conservo con mi musculatura tonificada y firme, también por las exigencias físicas de mi trabajo. Disfruto cuando las mujeres miran con lujuria mi entrepierna donde se dibuja la forma de mi nervudo y abultado pene. Me encanta mi polla y juego con ella debido a mi exuberante libido. Me masturbo con mis dos manos y a veces utilizo un coño de silicona que compré en la zona franca de Iquique y que no basta para contener mi polla. Mis brazos y pectorales son fuertes, mis abdominales bien marcadas y tengo algo de barriga debido a la cerveza. Pero Loredana pareció pasar por alto mi Michelin cervecero. —¡Oh!, papá … Estás muy bien … ...
... No he visto muchos, pero el tuyo es el más grande hasta ahora … —¡Uhm! … Me alegra escuchar eso … Se lamió los labios mientras con ambas manos trabajaba entre sus piernas, una frotando su clítoris y la otra follando su estrecho coño. Me subí a la cama y me arrodille frente a ella, nuestras rodillas casi se tocaban. Miré sus hermosos pechos y ella miró mi glande hinchado y lustroso. Puse mis dos manos alrededor de mi polla, haciéndole notar que había espacio para una mano más y comencé a masturbarme con movimientos verticales, eso envió una descarga eléctrica directamente a todo mi cuerpo que me hizo temblar. Loredana también se estremeció, sus tetas tiritaban firmes y duras, mientras sus dedos se movían mucho más rápido. —¡Uhh! … ¡Uuh! … ¡Aahh! … ¡Aaahhh! … ¡Uhhh! … ¡Urgh! … ¡Argh! … Emitió sus gemidos y gruñidos agudos. —¡Hey!, niña … Más despacio … Te vas a correr antes que yo …—Le reclamé sonriente. —¡Ay, papi! … Puedo correrme muchas veces … ¿Acaso no sabes que soy multiorgásmica? … Me dijo con su sonrisa caliente y fascinante. Su respuesta atrevida me sorprendió y me hizo preguntarme si alguna vez había sentido algo de miedo al estar haciéndolo conmigo. Yo estaba más nervioso que ella con mis dudas y preocupaciones, ella parecía ser más feliz que nunca, sin preocupaciones ni remordimientos de ningún tipo. —Me encanta tu polla, papá … Es enorme … —A mi me gustan tus tetas tan duritas y jóvenes … Mi frente estaba cubierta de sudor como así ...