1. Mi Loredana.


    Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... que yo estaba allí. Cuando comenzó a recuperarse de su orgasmo, miró hacia la puerta del armario que a todo esto estaba abierta de par en par. Al principio sus ojos se abrieron estupefactos en genuino asombro, pero luego se tornaron dulces y me sonrió casi divertida.
    
    Vi la sonrisa en el rostro de mi hija adolescente. Acababa de atraparme fisgoneándola, escondido dentro de su armario mientras ella se masturbaba. Al parecer ella no estaba enojada ni aterrorizada por lo sucedido. Ella realmente me sonreía como una cómplice de todo. Pero pensé que solo eran ideas mías y que ella en el fondo debía estar alterada y con algo de miedo. Salí del armario tratando de esconder mi vergüenza. Me arreglé los pantaloncitos, mis dedos estaban pegajosos de esperma.
    
    —Cariño … Yo … ¡Ehm! … Yo, lo siento … No era mi intención molestarte … Me avergüenzo de mí mismo … Perdona, pero no sé que más decir …
    
    Loredana parpadeó, todavía jadeaba recuperándose de su reciente orgasmo; apartó un mechón de cabellos que cubrían su rostro sudoroso y luego dijo.
    
    —¡Eh! … ¡Ehm! … Bueno … Está bien, supongo …
    
    —¿Te sientes bien? … Estás segura? …
    
    —¡Ehm! … ¡Sí! … ¿Cuántas veces me has visto? …
    
    —Nunca … Esta es la primera vez …
    
    Me senté en la cama a su lado, coloqué mi mano en su hombro.
    
    —¿Estás segura de estar bien? … ¿No estás enojada conmigo? …
    
    Loredana se había mantenido desnuda sentada de rodillas, con sus manos entre sus piernas, moviéndola suavemente. Se lamió sus labios y me ...
    ... preguntó.
    
    —Te gustó lo que viste? …
    
    —Por supuesto que sí … Es muy cachondo ver a alguien hacer eso …
    
    —¿Eso incluye a tu propia hija? …
    
    —Especialmente por eso … Por que eres mi preciosa y hermosa hija …
    
    A Loredana parecieron gustarle mis palabras.
    
    —¡Guau, papi! …
    
    Su sonrisa era mucho más clara y brillante ahora, ya no había rastros de sorpresa ni enojos.
    
    —A decir verdad … Y espero no te enojes … Está es la primera vez que te veo, pero ya te había escuchado hacerlo otras veces …
    
    —¿Deveras? …
    
    —Bueno, sí … Y no solo te escuché … Sin poder resistirlo, jugué con mi polla … Me calentó mucho escucharte …
    
    —¿Te gustaba? …
    
    —Sí … Me gusta mucho …
    
    —Guau, papi … Me impresionas …
    
    —¿Seguro que no te importa? …
    
    —Me parece genial … Me alegro de excitarte así tanto … Puede que suene raro, pero a mí también me gusta pensar en ti, ¿sabes? … Como hacer algo sexual, me gusta pensar en eso …
    
    —¿Piensas en eso? …
    
    —¡Oh! … Sí, papi …
    
    —Y ahora mientras te tocabas, ¿pensabas en eso? …
    
    —A-ha …
    
    Le sonreí aliviado a mi encantadora hija adolescente totalmente desnuda.
    
    —Entonces … ¿Qué pensabas? … ¿Tal vez en hacerlo juntos? … ¿Mirarnos mientras ambos nos masturbábamos? …
    
    —¡Oh!, papi … Eso sería genial …
    
    Noté que su mano entre sus piernas comenzaba a moverse más rápido, al parecer ella ya había comenzado.
    
    —¿Y te gustaría que lo hiciéramos ahora? …
    
    —A-ha …
    
    Dijo sentándose sobre la almohada con sus piernas abiertas y sus dedos acariciando su ...
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