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La noche que cambió mi vida 2
Fecha: 25/01/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Josh, Fuente: TodoRelatos
... el que buscaba los encuentros fortuitos, los roces y las miradas cómplices. Parecíamos dos adolescentes. Lo vi escribir algo en el móvil, al momento me llegó el mensaje: Hoy te voy a desvirgar el culo dijo sonriendo malévolamente tras escribirlo. - Ni de coña ¿Es que quieres destrozarme? Le respondí. - No seas quejica, tenemos pocos días y no puedo dejar pasar la oportunidad. - Me aterra sólo de pensarlo, además, no me parece higiénico. Dije para quitarle las ganas. - Iremos poco a poco, no te preocupes, sé cómo hacerlo para que tú también disfrutes. Busca la manera de aplicarte un enema. - No sé cómo hacer eso, no tengo con qué... Le respondí evasivo. - Eres una persona inteligente, Seguro que encontrarás la manera, ponte en marcha, luego hablamos. Dijo finalizando la conversación Un cosquilleo me atravesó de arriba abajo que me puso la polla dura. No tenía idea de cómo hacerlo, subí a la habitación en uno de los descansos. Tenía que poner en práctica una idea que se me había ocurrido, porque lo que sí tenía claro era que no iba a permitir que me metiera nada si no estaba limpio. No quise darle muchas vueltas a la imagen de su polla taladrándome el culo. Tendría que confiar el él. Subí a la habitación para comprobar mi teoría. Antes de seguir me afeité el vello de los huevos, polla, perineo y culo. Desenrosqué la alcachofa de la ducha, me tumbé de lado y embadurné de crema mi ano masajeándolo hasta que noté cómo ni dedo entraba sin apenas ...
... resistencia. Metí con mucho cuidado el tubito de goma que previamente había sacado de su cobertura. Después, abrí el grifo del agua templada y noté cómo se me llenaba la cavidad de agua. Fue una sensación muy extraña, más molesta que desagradable. El calor del agua era agradable, aunque la sensación de estar lleno me provocaba unas terribles ganas de expulsar. Repetí la operación varias veces hasta que sólo salía agua sin resto alguno. Bajé con la satisfacción de haber cumplido la misión con éxito. Comí un plato de sopa para evitar generar más restos. Nerea me escudriñó con la mirada. - ¿Estás a dieta? dijo mordaz. Me encendí como un semáforo y desvié la mirada. – No, es que tengo molestias en el estómago y no quiero cargarlo. Dije sin levantar la mirada. Terminé a prisa, con los nervios comiéndome el estómago y fui a la habitación. Llegué el primero, me desnudé y metí en la cama esperando ansioso. Cuando cerró la puerta tras el y me enfrentó con la mirada los nervios afloraron en forma de risa nerviosa. - Has vuelto muy rápido, esperaba que te quedaras charlando en la sobremesa. - ¿Has podido hacerlo? Me preguntó sin miramientos. - No sé, sigo teniendo dudas ¿Tantas ganas tienes? - Si, tengo que hacerte mío y si no lo has conseguido te lo haré igual. - Estoy limpio. Dije esbozando una sonrisa tibia. - Muy bien, trae la crema esa que te echas por la noche, la utilizaremos como lubricante. Me levanté desnudo con la polla tiesa. Siro me dedicó una sonrisa ...