1. Donde termina la familia


    Fecha: 15/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Shrink2b, Fuente: TodoRelatos

    ... dulzura esta vez, solo hambre. Sus manos no titubearon: bajó el cierre de su vestido, dejando que la tela cayera al suelo.
    
    —Fabián… —intentó protestar, pero él ya le arrancaba el sostén, dejando sus senos al descubierto.
    
    —Dilo —ordenó, mordiendo su hombro—. Dime que lo querías desde el principio.
    
    Ella jadeó cuando sus dedos encontraron sus pezones, tirando de ellos con precisión cruel.
    
    —Sí… —admitió entre gemidos—. Siempre te quise.
    
    Fabián la empujó contra la cama, deslizándose entre sus piernas. Con movimientos seguros, le arrancó las bragas y las arrojó lejos.
    
    —Mírame —gruñó, desabrochando su propio pantalón.
    
    Mariana obedeció, tragando saliva al ver cómo su miembro surgía, grueso, venoso, ya completamente erecto. La cabeza, roja y húmeda, se tensaba bajo su mirada. Sus testículos, pesados y bien formados, colgaban con una virilidad que le hizo arder la boca.
    
    —Tócame —ordenó él.
    
    Ella extendió la mano, envolviendo su longitud con dedos temblorosos. Fabián gruñó, empujando su cadera hacia adelante.
    
    —Más fuerte.
    
    Mariana apretó, deslizando su puño hacia arriba y hacia abajo, embriagada por el sonido de su respiración entrecortada.
    
    —Ahora, bésalo —murmuró él, acariciando su mejilla.
    
    Ella inclinó la cabeza, lamiendo la punta con timidez al principio, luego con más confianza cuando el sabor salado inundó su lengua. Fabián le hundió los dedos en el cabello, guiándola hacia abajo.
    
    —Toda, Mariana. Hasta el fondo.
    
    Ella abrió la boca, ...
    ... dejando que su miembro la penetrara lentamente, sintiendo cómo golpeaba su garganta. Sus labios se cerraron alrededor de la base, sus manos acariciando sus testículos, masajeándolos con devoción.
    
    —Mierda… —Fabián arqueó la espalda—. Así, primita. Chúpame como si fuera lo único que necesitaras.
    
    Mariana obedeció, moviendo la cabeza con ritmo, saboreando cada centímetro. Las gotas de precum se mezclaban con su saliva, y cuando Fabián tiró de su cabello para liberarse, un hilo plateado conectó sus labios con su miembro.
    
    —En la cama. Ahora.
    
    Ella se recostó, las piernas abiertas, el sexo empapado y palpitante. Fabián se colocó entre ellas, pero en lugar de penetrarla de inmediato, bajó la cabeza y hundió la lengua en su clítoris.
    
    —¡Fabián! —gritó, arqueándose.
    
    Él no tuvo piedad. Su boca succionó, sus dedos penetraron, y en minutos la hizo estallar en un orgasmo violento.
    
    Antes de que pudiera recuperarse, lo sintió empujando dentro de ella, llenándola por completo.
    
    —Mírame —rugió, agarrándole las muñecas y clavándolas sobre la almohada—. Quiero ver esos ojos cuando te hago mía.
    
    Mariana no pudo evitar gritar cuando comenzó a moverse, cada embestida más profunda que la anterior. Su cuerpo se estrellaba contra el suyo, el sonido de sus pieles chocando llenando la habitación.
    
    —Eres mía —susurró él contra su boca—. Solo mía.
    
    Y cuando ambos alcanzaron el clímax, con sus nombres en los labios y sus cuerpos entrelazados, supieron que esto ya no era solo ...
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