1. Donde termina la familia


    Fecha: 15/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Shrink2b, Fuente: TodoRelatos

    ... deseo.
    
    Era adicción.
    
    Los días siguientes fueron un torbellino. Mariana apenas podía concentrarse en nada que no fuera él. En su cuarto, a escondidas, releía los mensajes de Fabián una y otra vez, los dedos temblorosos sobre la pantalla, reviviendo cada palabra, cada susurro, cada orden que él le había susurrado en el motel.
    
    Fabián, por su parte, ya no se contenía. Sus mensajes llegaban a deshoras, crudos, directos, como si ya no tuviera que fingir:
    
    "¿Estás sola?"
    
    "No te toques si no es conmigo."
    
    "Mándame esa cara que ponías cuando estabas debajo de mí…"
    
    Mariana no se asustó. Al contrario. Cada notificación la hacía estremecerse, el calor brotándole entre las piernas al instante. Se volvió atrevida, descarada. Se tomó selfies en el espejo del baño, los labios entreabiertos, los dedos enredados en la tela fina de sus bragas.
    
    Y una noche, antes de dormir, escribió lo que jamás había imaginado decirle a nadie:
    
    "No me toqué. Pero soñé contigo. Me desperté húmeda."
    
    Luego, con el corazón acelerado, tomó una última foto. Desnuda, arqueada sobre la cama, los pezones erectos, una mano deslizándose entre sus muslos. La envió con un mensaje que quemaba en la pantalla:
    
    "Esta es tuya… solo tuya. Pero si no vienes pronto, quizás tenga que empezar a tocarme sin ti."
    
    Y así, sonriendo, se durmió con el celular aún en la mano, sin imaginar el error que acababa de cometer.
    
    El sonido de su alarma la despertó. Mariana bostezó, estirándose bajo las cobijas, y ...
    ... de inmediato buscó su teléfono. ¿Habría respondido Fabián?
    
    Pero no había notificaciones. Nada.
    
    Frunció el ceño. Raro. Él siempre contestaba, aunque fuera tarde.
    
    Abrió WhatsApp para asegurarse de que el mensaje se hubiera enviado correctamente… y entonces lo vio.
    
    El corazón le dio un vuelco tan violento que sintió que el aire se le cortaba.
    
    "Enviado a: Papá"
    
    No. No. No.
    
    Las manos le temblaron. Quizás no la había visto. Quizás su padre ni siquiera revisaba su teléfono por las mañanas. Quizás—
    
    Toc, toc.
    
    El golpe en la puerta la hizo saltar.
    
    —Mariana. —La voz de su padre era calmada, demasiado calmada—. ¿Estás despierta?
    
    Ella tragó saliva.
    
    —S… sí, papá.
    
    La puerta se abrió.
    
    Su padre estaba ahí, vestido para el trabajo, la corbata perfectamente anudada, las manos en los bolsillos del pantalón. Pero algo en su postura era distinto. Demasiado rígido. Demasiado… controlado.
    
    —Tenemos que hablar —dijo, con un tono que no admitía discusión.
    
    Sus ojos, sin embargo, no iban a su rostro.
    
    Bajaban.
    
    Recorrían su cuerpo aún cubierto por las sábanas, pero como si ya supieran lo que había debajo.
    
    Mariana sintió un escalofrío.
    
    Y entonces, su padre cerró la puerta tras de sí.
    
    Con llave.
    
    La cerradura resonó como un disparo en el silencio de la habitación. Mariana se encogió contra la cabecera de la cama, las sábanas apretadas contra su pecho, como si ese delgado tejido de algodón pudiera protegerla de la tormenta que veía formarse en ...
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