1. Donde termina la familia


    Fecha: 15/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Shrink2b, Fuente: TodoRelatos

    ... los ojos de su padre.
    
    —¿Para esto te di dinero? —Su voz era un látigo envuelto en seda, cada palabra calculada para cortar—. ¿Para que rentaras la casa de campo con tus primos y te fueras a acostar con Fabián?
    
    Mariana abrió la boca para negarlo, pero su padre alzó una mano. El celular de ella, el mismo donde minutos antes enviara aquella foto incendiaria, brillaba ahora en su puño como un trofeo.
    
    —No mientas. Lo vi todo. Los mensajes. Las fotos. —Hizo un clic, mostrando la pantalla donde aún se veía su cuerpo desnudo—. ¿Esto es lo que aprendiste conmigo? ¿A ser una putita de motel barato?
    
    El chantaje vino después, susurrado junto a su oreja mientras su mano grande se cerraba alrededor de su muñeca:
    
    —Podría llamar a Fabián ahora mismo. Decirle lo asqueado que estoy. Arruinarle la vida como él arruinó tu inocencia. —Una pausa, sus dedos recorriendo su quijada—. O podrías compensarme a mí, aquí mismo, por todo lo que te he dado.
    
    El cinturón se desabrochó con un chasquido. El pantalón cayó. Y entonces Mariana lo vio: grueso, venoso, ya palpitante de furioso deseo. Más grande que el de Fabián.
    
    —Chúpalo. Como le chupaste a él.
    
    El primer contacto de sus labios con aquella carne ardiente la hizo arcarse. El sabor a sal y poder le llenó la boca, las lágrimas resbalando por sus mejillas cuando su padre le hundió los dedos en el pelo y la empujó hasta el fondo.
    
    —Así, mi niña mala. Aprende a tragar lo que sembraste.
    
    Cuando finalmente eyaculó, fue con un ...
    ... gruñido animal, llenándole la garganta de leche espesa. Mariana tosió, jadeó, pero no se atrevió a escupir.
    
    —Qué bonito haces esto —murmuró él, abrochándose el pantalón mientras miraba el reloj—. Pero tengo trabajo. Y tú te quedarás aquí, pensando en cómo vas a complacerme esta noche.
    
    La llave giró de nuevo al salir. La casa —esa casa donde solo vivían ellos dos desde que su madre los abandonó— se sumió en un silencio opresivo.
    
    Mariana se dejó caer sobre las sábanas, el sabor de su padre aún en la lengua, el celular confiscado, el cuerpo temblando.
    
    Alguna parte de ella sabía que esto no era el final.
    
    Era solo el primer castigo.
    
    El reloj en la oficina avanzaba con lentitud exasperante. Los papeles sobre el escritorio del padre de Mariana estaban intactos, su café frío, la pantalla de la computadora en negro por inactividad. No podía concentrarse. No cuando cada latido le recordaba el sabor de los labios de su hija alrededor de su miembro, la forma en que sus lágrimas habían mezclado con su saliva mientras obedecía.
    
    —Joder— masculló, ajustándose el bulto evidente en el pantalón.
    
    Sus colegas no sospechaban nada. Solo veían a un hombre serio, de corbata impecable y mandíbula apretada. Nadie adivinaba que detrás de esa fachada, su mente reproducía una y otra vez la selfie que Mariana había enviado por error. Esa imagen de su cuerpo desnudo, ofrecido como un banquete.
    
    Miró el reloj por décima vez. Las 5:47 PM.
    
    No aguantó más.
    
    —Me retiro temprano ...
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