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Donde termina la familia
Fecha: 15/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Shrink2b, Fuente: TodoRelatos
... —anunció sin dar explicaciones. La puerta de la casa se abrió con un golpe seco. Mariana, aún encerrada en su habitación, se incorporó de un salto al escuchar los pasos en el pasillo. —P-Papá… —susurró, pero la voz le tembló. La cerradura giró. Él apareció en el umbral, la corbata ya suelta, los ojos oscuros como pozos de deseo reprimido. —No me hagas esperar otra vez —dijo, dejando caer el maletín al suelo. Mariana retrocedió, pero la cama la detuvo. Su padre avanzó, desabrochando su camisa con movimientos deliberados. —¿Tanto disfrutaste con Fabián? —preguntó, arrinconándola—. ¿Te hizo venir como la zorra que eres? Ella negó con la cabeza, pero él ya le arrancaba la blusa, los botones saltando. —Miente otra vez y llamo a la policía para que lo arresten por violación. El chantaje surtió efecto. Mariana se quedó quieta, el corazón a punto de estallar. La agarró de los muslos y la arrastró hasta el borde, obligándola a abrir las piernas. —Así fue como empezó, ¿no? —gruñó, bajando el cierre de su pantalón—. Dejando que ese mocoso te usara. Su miembro, ya erecto y palpitante, se frotó contra su entrada, empapada a pesar del miedo. —Dilo. Dime que lo querías. —L-Lo quería… —confesó ella, con voz quebrada. —Mentira. —Empujó de golpe, llenándola de una sola estocada—. Lo que querías era esto. Y comenzó a moverse, cada embestida una lección, cada gemido suyo una confirmación. Mariana gimió, clavando las uñas en las sábanas, pero él ...
... le agarró las muñecas y las inmovilizó sobre su cabeza. —Mírame cuando te follo. Ella obedeció, los ojos vidriosos, mientras su pelvis chocaba contra ella sin piedad. Hasta que, con un gruñido, la llenó por primera vez. —Gira —ordenó, apartándose solo lo suficiente para voltearla. Mariana, mareada por el placer y la culpa, se apoyó en las manos, presentando su trasero. Su padre lo acarició, luego lo abofeteó, dejando una marca roja. —Esto es lo que eres —murmuró, alineándose de nuevo—. Mi puta. La penetración fue más profunda así. Mariana gritó cuando sus manos se cerraron en sus caderas, marcándola, usándola como un juguete. Él no le dio tregua, acelerando hasta que el sonido de sus pieles ahogó los sollozos. —Toda. —La embestida final la empujó contra el colchón—. Toma mi semen como castigo. Y se vació dentro, otra vez. Agotada, Mariana apenas podía mantenerse sentada cuando él la acomodó en su regazo, las piernas abiertas a horcajadas. —Ahora —susurró él, introduciéndose por tercera vez—. Vas a venir conmigo. Ella negó, pero su cuerpo ya respondía, las contracciones de su interior apretándolo como un guante. —Dilo. —V-Voy a… — —¡Dilo! —¡Voy a venir! —gritó, y él la besó con ferocidad, succionándole el alma mientras los espasmos los envolvían a ambos. Cuando terminó, dejó caer el último hilo de semen dentro de ella, sellando su posesión. —Nunca vuelvas a ver a Fabián —ordenó, levantándose y arreglándose como si nada hubiera ...